El ataque a la ciudad de Panamá y el desastre de la batalla del Puente de Calidonia
- sábado 05 de noviembre de 2022 - 12:00 AM
Estaba el ejército liberal en las puertas de la ciudad de Panamá con el objetivo de tomársela a sangre y fuego. Mientras se reagrupaban las tropas, el general liberal Herrera había considerado necesario mandar 50 soldados cerca de Chepo en reconocimiento, ya que intuía un posible enfrentamiento.
El Dr. Porras se opuso por lo peligroso de esta acción, lo cual pudiese colocar a los liberales en una situación desventajosa; pero el general Herrera insistió en utilizar pequeñas embarcaciones para explorar Paitilla. Otra vez el Dr. Porras le negó la incursión y le dijo por teléfono que desistiera del plan.
Para evitar fallas, el Dr. Porras solicitó a Juan B. Sosa dibujar un mapa con todos los accidentes geográficos debido a que Sosa había vivido en Bella Vista y Perry's Hill. En ese trance, a mediados de julio, el 13, se apostaron milicianos en Chame y avanzar a La Chorrera.
Frente a la falta de dirección, fue designado del mando a Paulo E. Morales, con el cargo de Comandante y se le encargó de la nave Gaitán, con el fin de agilizar la llegada a La Chorrera y el avance en frágiles balandras hacia esa región.
Para sorpresa de los liberales, apareció la nave Momotombo con municiones mandadas por el presidente Zelaya. El contingente de 50 colombianos y el general Estada Cabrera. La Momotombo desembarco 660 rifles Remington, con un cañón Krupp y 100,000 tiros. ¿Cómo trasladar el armamento? Entonces se recurrió a Victoriano Lorenzo, quien tenía el cargo de gobernador de los indígenas de Las Churuquitas, La Trinidad, Cacao, La Pintada y Sorá.
No existe encuentro anterior de Victoriano que lo vincule con la Guerra de los Mil Días. Ese grupo de cholos era la raza desterrada de sus propias tierras. El acuerdo se selló con la promesa de exonerarlos del pago del diezmo, que era un impuesto colonial que los agobiaba y los reducían a la incuria de esclavos, descalzados y hombres sin tierra. Los hombres de Victoriano Lorenzo trasladan las armas. Llegados a La Chorrera el 17 de julio de 1900, se reune el Consejo de Guerra liberal con el fin de elaborar el PLAN DE ATAQUE A LA CIUDAD DE PANAMÁ.
El Dr. Porras explicó su plan que fue aceptado y detallado de la siguiente manera: ‘asaltar la ciudad en nuestros botes por los lados de Farfán. El grueso del ejército avanzaría a Arraiján, enseguida a Cocolí, y al acercarse a la vía férrea, cruzaría a Miraflores con rapidez que fuese dable, seguiría luego a Corozal y se apoderaría de las lomas; ya en ellas, se daría la mano y se podría ala habla con Ramírez y sus 250 caucanos, que ocuparían las otras lomas hasta el mar, Cangrejo, Bella Vista, Perry's Hill.
Ostentaríamos entonces sus fuerzas desplegándolas en las lomas; le harían ver enemigos que íbamos todos por ahí, y atraería su atención con cañoneo constante; fingirían un ataque, y noche y día lo hostigarían con la amenaza. Mientras tanto, 300 hombres, que son los que caben en la flotilla, a lo más ocultos en Farfán, (en el estero los botes, y los hombres en los ranchos) aguardarían el aviso de aquel simulacro de ataque para asaltar de noche la costa- y subir con igual sigilo al Ancón por detrás en la mañana al enemigo en la estrechura y favorecer la entrada de los aparentes ataques.' (Belisario Porras. Memorias de las campañas del istmo. p. 333)
Todo el plan de ataque no fue objetado, con la excepción de Paulo Emilio Morales, que incluyó un ataque por Peña Prieta y Boca la Caja.
El 18 de julio empezaron los pequeños grupos avanzar y los otros batallones salieron el 21 de Arraiján. El Dr. Porras se quedó en La Chorrera con el fin de esperar el avance de los otros grupos hacia Farfán y Corozal. Al día siguiente, se esperaba que el general Herrera empezara cumplir con las instrucciones. Seguidamente, los milicianos dirigidos por Cicerón Castillo alistaron las embarcaciones dirigidas a la Boca, Barraza, Punta Mala, Lázaro y Gavilán. Estaban sorprendidos por la noticia del enfrentamiento entre los liberales y conservadores en Corozal.
En las expectativas del momento, se centraba a qué hora llegarían a las posiciones respectivas los milicianos liberales. Todo estaba centrado en cumplir con el plan de ataque, el cual consistía en crear un círculo alrededor de la ciudad, esperando la unidad común de todas las fuerzas militares para el ataque a la ciudad. Había ocurrido lo inesperado, los milicianos que llegaron a Farfán se eximieron de la disciplina y procedieron hacer tiros de práctica. Lamentable, acción que colocó en alerta a las tropas conservadoras de la ciudad, lo que coincidió con los errores estratégicos del general Emiliano Herrera, que culminó con la derrota del Puente de Calidonia.