A mis 69 años he sido testigo de acontecimientos que estremecieron a Panamá y a otras regiones. Un día como hoy, pero en 1990 se instalaba la primera Asamblea legislativa después de la invasión. Le correspondió el honor de dirigirla al recién fallecido Carlos Arellano Lennox. En esos momentos pertenecía al partido Demócrata Cristiano, al que renunció meses después por discrepancias con la dirigencia. El discurso de Arellano Lennox no fue el hecho más novedoso del día. ¡No, para nada! El actor de la fecha que recordamos hoy fue el presidente de la república Guillermo Endara Galimany. Solo tres personas sabíamos de lo que iba a suceder Carlos Barés, Menalco Solís y este servidor. Al finalizar el discurso inaugural de la instalación de la Asamblea Legislativa el presidente Endara anunció que se declaraba en huelga de hambre.
¿Fue un espectáculo, un interés de ganar notoriedad a través de la propaganda? El país atravesaba por una situación financiera muy crítica. Apenas si el dinero alcanzaba para lo mínimo y el pago de las jubilaciones y salarios estaban en duda. El apoyo prometido por Estados Unidos, en los primeros meses, se quedó en promesa. La decisión de Endara se dio para que el mundo entero se diera cuenta de que, además de invadirnos, el gobierno agresor nos dejaba una nación aun más destruida. Con esta iniciativa, que duró 16 días, el presidente logró que las miradas de otras naciones poderosas se posaran sobre nuestro Panamá. La ayuda comenzó a llegar de países que no fueron los invasores, mientras que el agresor nos dejó a la deriva. Y lo de la huelga en la catedral metropolitana no fue la primera acción de Endara. Recuerdo que, en septiembre de 1989, ya como candidato ganador, Endara se fue a una huelga de hambre indefinida. Lo hizo para unirse a una campaña del no pago de impuestos y de los servicios que prestaba el Estado. Además, para luchar por el triunfo obtenido en las urnas el 7 de mayo de 1989. La suspendió el 3 de octubre de ese año a raíz de la segunda intentona contra Noriega. Guillermo Endara buscó refugio en la Nunciatura Apostólica. De allí fue invitado por el presidente de Costa Rica Óscar Arias a una cumbre hemisférica de mandatarios la cual se dio en octubre de ese año. Allí, a pregunta de los periodistas sobre el futuro de Noriega, Endara declaró que la única solución sería sacar al militar en un pijama de madera. Esta frase le provocó serios problemas con el régimen. A su regreso fue sometido a interrogatorio por Renato Pereira quien era el ministro de Gobierno y Justicia de Noriega. Lo acusaron de apología del delito, pero Endara declaró que sus palabras fueron una metáfora. Los candidatos que ganaron las elecciones fueron sometidos a todo tipo de presiones, pero lo que no sabía el régimen era que ellos firmaron un pacto de sangre. ¡Irían hasta las últimas consecuencias y la más extrema, ofrendar hasta sus vidas para recuperar la libertad, democracia y la justicia! Abrazos y que Dios nos bendiga en este sábado de carnaval.