- domingo 08 de marzo de 2026 - 12:00 AM
Si hay inversiones habrá más chenchén
Me ha llamado siempre la atención que los panameños no conozcamos cuántos extranjeros viven con nosotros, tampoco sepamos cuántos vástagos de estos amigos alimentan la población panameña.
Para inicios de los años sesenta la población panameña alcanzó el Millón de panameños. Los Panameños celebramos por todo lo alto dicho acontecimiento. Ocú se vistió de gala. El Niño Millón había nacido en la tierra ocueña.
Para 1977, el Tribunal Electoral anunció que los votantes del Plebiscito sobre los Tratados del Canal eran 800 mil. O sea que no habíamos crecido mucho en habitantes. No éramos atractivos para los extranjeros. No había guerras y la economía del país se limitaba al Canal, a un comercio pequeño, a las Bananeras de Puerto Armuelles y Changuinola, la cervecería y los empleos públicos.
Endara y Balladares trataron de enderezar al país con la crisis creada por Noriega y la intervención militar de 1989.
Con los Gobiernos de Mireya y Martín se inició el desarrollo de varias obras millonarias que hicieron que las miradas extranjeras se voltearan sobre Panamá: la construcción de nuestros “rascacielos” rivalizando con Miami y el anunció de la construcción del Cuarto Juego de Esclusas que creó miles de empleos directos e indirectos y una lluvia de chenchén sobre los panameños.
Más tarde, en el Gobierno de Martinelli, fue recibiendo del Canal, lo que no recibió Torrijos, ni Noriega, Endara, Balladares, Mireya ni Martín, su impulsador, mil millones de dólares anuales del Canal para el Gobierno directamente, lo que le permitió a Martinelli endeudar al país por más de 20 mil millones de dólares, más los 6 mil millones que generaba la construcción del Cuarto Juego de Esclusas. El chenchén se derramaba y a todos nos salpicada de una forma u otra. Los extranjeros se multiplicaron en Panamá e hicieron familia y la mayoría de ellos, se quedaron en Panamá, formando hogares nuevos con más responsabilidades para el Gobierno Nacional.
A Varela le tocó enfrentar la gran deuda generada por Martinelli lo que lo llevó a buscar el abrazo con China como una fuente de inversiones en Panamá con la “ruta de la seda”. Nito, tuvo la peor suerte, le cayó la Pandemia del Covid y el desastre que generó no solo en Panamá sino en el mundo. Deuda millonaria del Gobierno con la compra de vacunas y subsidios a miles de panameños, quiebras de empresas y desempleo galopante.A Nito de ñapa o de yapa (quechua) le llegaron los emigrantes venezolanos, en su mayoría, usando el Darién de paso obligado para ir a los EE. UU., creciendo los problemas para el Gobierno.
A Mulino le toca la herencia envenenada de la deuda millonaria, resucitar empresas quebradas, atacar el desempleo y los problemas de una migración irregular con sus muchos problemas que genera.
¿Qué hacer?
Solo la inversión pública, endeudar más al Gobierno y la inversión de nuevos capitales nacionales y extranjeros nos podrán salvar. En especial los capitales extranjeros para darle soluciones a los 4 millones y medios de habitantes que dicen vivimos en Panamá, si no es que ya somos 5 millones de habitantes con todo lo que eso representa.
El Gran Pacto que debe construirse hoy y no mañana, a pesar de las desconfianzas entre los trabajadores, Gobierno y empresarios, es la Paz Social, combatiendo la corrupción, modernizando la educación y la creación de los empleos para Panamá, Colón y provincias interioranas. De lo contrario las demandas sociales crecerán como hongos entre nosotros y no habrá paz en Panamá con el riesgo de una nueva intervención militar “made in USA”. Hay que ir pensando en explotar todas las riquezas nacionales con racionalidad y la construcción del Canal a Nivel.
Solo así llegará el chenchén, la paz social, los empleos y las soluciones para “el pan nuestro de cada día”. Amén...
EXLEGISLADOR DE LA REPÚBLICA DE PANAMÁ