- domingo 10 de mayo de 2026 - 12:00 AM
Desde las históricas 16 calles de Colón, pasando por la Transístmica, hasta las costas y montañas de Portobelo, Santa Isabel y Donoso, emerge una identidad colonense profundamente marcada por la resistencia social y cultural, por la herencia afrodescendiente, por las luchas obreras, por la espiritualidad del Cristo Negro de Portobelo y por una historia que ayudó a construir la nación panameña.Volver a la provincia de Colón es reencontrarse con una memoria colectiva que durante décadas ha luchado contra la injusta estigmatización de su gente. Colón se resiste a ser reducida al titular fácil, la noticia de violencia o al prejuicio repetido desde la distancia, porque existe otro Colón.El Colón de la dignidad cotidiana; el Colón de Pedro Prestán, Felicia Santizo, Telma King, Juan Navas y Antonio Yepes. El Colón de las nuevas generaciones que creen en su provincia y luchan diariamente por levantarla.
La historia de Colón no solamente fue escrita por grandes figuras públicas, también se escribe diariamente por docentes, trabajadores, madres, pescadores y comunidades que jamás se rinden. Personas sencillas como Cila, Apolonio, Santiago, Wily, Ruth, Bonita, Yunito, Jusep, Peñita Rivera, Alexis, Jairo y Edilberto; hombres y mujeres que aprendieron a convertir cada obstáculo en resistencia y la resistencia en dignidad.
La verdadera grandeza de Colón está en su gente buena, esa que pocas veces sale en los titulares, pero nunca abandona a su provincia.
La historia colonense también debe comprenderse desde sus liderazgos sociales, culturales y comunitarios, que durante años ayudaron a sostener la identidad de una provincia golpeada por la exclusión y la estigmatización.
Colón ha resistido cuando otros intentaron reducirla al silencio. Ha sufrido una narrativa reduccionista que pretende etiquetar a toda una provincia desde sus problemas, ignorando a su inmensa mayoría honesta y trabajadora que construye su identidad entre la fe, el mar y la montaña.Su verdadero rostro no está solamente en sus dificultades, está también en su capacidad histórica de levantarse una y otra vez.
Las 16 calles le dieron a Colón voz y rebeldía; la Transístmica le dio expansión y movilidad; las costas y montañas le dieron alma, memoria y espiritualidad; quizás allí está el mayor legado de esta provincia.