• sábado 13 de junio de 2026 - 12:00 AM
Contra las cuerdas

Pugilistas que han perdido credibilidad

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En el cuadrilátero nacional, la pelea por la credibilidad está cuesta arriba y el fanático, ese pueblo que paga religiosamente su boleto con impuestos, ya se cansó de ver el mismo circo. Los políticos locales suben al ensogado con una faja de promesas que se desmoronan apenas suena la campana del primer asalto.

Prometen ganchos fulminantes a la corrupción y esquivar los golpes de la crisis, pero una vez arriba, solo saben amarrar la pelea, correr por la periferia del ring y rehuir al intercambio de golpes verdadero.

La esquina de Pablo Pueblo está agotada de ver cómo sus supuestos campeones tiran la toalla frente a los problemas reales, dejando al país en un perenne conteo de protección.

El combate por la confianza está perdido por decisión unánime. Pablo Pueblo ya no cree en el juego de piernas de la demagogia ni en los discursos que suenan a metralla de guantes huecos; la fanaticada sabe detectar cuándo un pugilista está “vendiéndose” en el pesaje y cuándo sus golpes van sin potencia real.

La desconexión es tal que cada promesa de campaña se recibe como un golpe bajo, una finta barata de quienes solo buscan asegurar la bolsa, mientras el soberano aguanta el castigo por los problemas sociales que lo agobian.