- viernes 18 de mayo de 2012 - 12:00 AM
Borriguero por iguana
Un hospital pediátrico en Santiago y unos cachivaches para patrullar las costas panameñas, para supuestamente combatir el narcotráfico y el terrorismo, fueron las interpretaciones que dedujeron las autoridades nacionales con relación a la visita del primer ministro italiano Silvio Berlusconi a nuestro país. Tal fue el embrollo que causaron dichas conjeturas, que por un momento muchos pensaron que el nosocomio era una realidad y que las lanchas italianas navegaban nuestras costas en busca de criminales organizados, pero lo cierto fue que todo quedó en el pensamiento y en las voluntades expresas, nada en tinta y papel, mucho menos en la palabra de caballero.
Resulta que todo era un ‘gancho’ para estimular la realización de una serie de contratos, que por lo sensitivo del tema -seguridad nacional- pretendían pasar inadvertidos ante el escrutinio de la opinión pública. La maraña de versiones y contradicciones, aunadas al escándalo desatado en Italia en contra de funcionarios de ese país y de la empresa Finmeccanica, amenazan seriamente con salpicar las fibras más intimas del poder político enquistado en el Gobierno panameño. Lo cierto es que la compleja telaraña que encierra esta trama, terminó por afectar una serie de contratos directos que pretendían concretarse, en feliz término, bajo el amparo de la figura de confidencialidad que suelen tener los temas de seguridad.
Sin duda, los eventos que pueden comenzar a complicar las versiones oficiales de los voceros del Gobierno de Panamá son las contradicciones constantes en las declaraciones que se registran por parte de la Fiscalía de Nápoles. Un ejemplo notorio fue el costo de las patrulleras, supuestamente donadas por el Gobierno de Italia, las cuales, según declaración oficial, costaban más de 191 millones de dólares, pero que para sorpresa de los panameños, se trataba en realidad de lanchas con ‘barcas viejas’ utilizadas antaño por la Guardia Costera Italiana, que ya estaban en desuso y que fueron sometidas a retoques valorados en unos 18 millones de dólares, muy por debajo del costo señalado en Panamá. Al margen de lo que puede parecer chueco en dichas contrataciones, lo que sí queda claro fue la intención de ofrecer ‘borriguero por iguana’ a los panameños, al prometer hospitales imaginarios y cachivaches retocados, a cambio de endulzar el ingenuo paladar de los ‘panas’ por los encantos que ofrece la dolce vita . Es posible que las investigaciones en Italia terminen en un show mediático y que los testigos no sean otra cosa que chivos expiatorios, para quién sabe qué. No obstante, cualquier defensa por parte de las autoridades panameñas para justificar charlatanerías, resultan más ofensivas que la propia idea una posible lesión patrimonial.
EL AUTOR ES PERIODISTA