- viernes 22 de enero de 2016 - 12:00 AM
PROMESA
Desde una tierra donde el boxeo, el baloncesto y el béisbol son deportes líderes, llegó a la hípica panameña un pequeño jovencito, con ansias de convertirse en una estrella del sillín.
Tomás Mejía Bracho es parte de la última promoción de la Escuela de Jinetes Laffit Pincay Jr, convirtiéndose en quien le toque rescatar las glorias que en el pasado fueron propias de Gonzalo Prósper, quien después de una corta campaña en Panamá, emigró a los Estados Unidos, donde enarboló una buena y productiva carrera profesional.
Mejía Bracho entró a la escuela de jinetes sin tener la necesidad de involucrarse en esta profesión, pues en el año 2013 adquirió su título como bachiller en comercio, en la Escuela Profesional, Isabel Herrera Obaldía; sin embargo, el interés y el deseo de convertirse en un profesional del sillín pesó en su decisión para dejar los números a un lado, por la huasca, las botas y el casco.
"Como tenía el peso y el tamaño mis familiares me dijeron que me metiera a jinete y tras dos años de estar en la escuela, aquí estoy", explicó el jovencito.
Con 20 años de edad, y peso físico de 93 libras, Mejía tiene una fórmula para poder adaptarse a los equinos que le toca conducir en el óvalo juandieño.
"Para los ejemplares pesados, tengo una silla pesada, así que no tengo problemas", destacó, además de consignar que durante su aprendizaje recibió el apoyo de Félix Douglas, Francisco Soane y en la actualidad del preparador Manuel Díaz.
Trabaja diariamente y hace mucho "pangal" para estar en formas. "Espero algún día poder salir al extranjero y poder mostrarme", aseguró.
De la tierra donde nacieron Ernesto "Ñato" Marcel, Panamá Al Brown, Ismael Laguna, Pedro "El Mago" Rivas, y otros tantos deportistas destacados, nos llega ahora Tomás Mejía Bracho, con todas las oportunidades para convertirse en una gran estrella del sillín.