Monseñor Ulloa: “No vivas estos días como siempre, vívelos con sentido”

En su homilía de Domingo de Ramos, el Arzobispo de Panamá exhortó a los fieles a detenerse, reflexionar y acompañar a Jesús en su Pasión y Resurrección
  • domingo 29 de marzo de 2026 - 3:25 PM

El Arzobispo de Panamá, Monseñor José Domingo Ulloa, presidió este domingo la misa de Domingo de Ramos en la Catedral Basílica Santa María de La Antigua, transmitida en cadena nacional, marcando el inicio de la Semana Santa 2026.

En su homilía, Ulloa destacó la participación de todos los fieles, incluidos ancianos, enfermos y privados de libertad, asegurando que “la Iglesia llega hasta donde ustedes están y allí Dios también se hace presente”. Asimismo, expresó su agradecimiento a don Elías Castillo, quien durante 33 años ha provisto las palmas para la celebración en las parroquias de la arquidiócesis, reconociendo su servicio silencioso y perseverante.

El prelado enfatizó el contraste central de la liturgia de Domingo de Ramos: la alegría del “¡Hosanna!” y la proclamación de Jesús como Rey, frente al relato de la Pasión, donde ese mismo pueblo grita “¡Crucifícalo!”. “Ese contraste no es solo historia pasada; es un espejo de nuestra propia vida”, afirmó Ulloa, invitando a los fieles a reflexionar sobre su papel en la Pasión del Señor y a vivir estos días de manera distinta.

Monseñor Ulloa subrayó que la Semana Santa es un tiempo para detenerse, abrir el corazón y mirar a los que sufren: enfermos, migrantes, ancianos, jóvenes sin rumbo, familias divididas y personas olvidadas. “La cruz, llevada con Jesús, no aplasta, sino que transforma. Con Él, el dolor no es el final, sino camino hacia la vida”, dijo.

El Arzobispo invitó a los fieles que no pudieron asistir presencialmente a participar activamente desde sus hogares, a través de la televisión y la radio, uniendo sus oraciones, lágrimas y actos de fe al de toda la Iglesia. “No es solo ver o escuchar: es participar, es entrar en comunión con toda la Iglesia que camina unida”, señaló.

Finalmente, Ulloa animó a que la Semana Santa sea un verdadero encuentro con Cristo, desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección: “Señor, no quiero ser de los que te aclaman hoy y te abandonan mañana; quiero caminar contigo, cargar contigo, amar contigo. Amén”.