El Principito: Lo esencial es invisible a los ojos
- miércoles 27 de mayo de 2026 - 12:00 AM
Antoine de Saint-Exupéry a través de su obra El Principito: profundiza en la idea de que los sentimientos y la intuición nos permiten percibir la verdad del mundo. “Solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.” A veces, significa recorrer caminos y descubrir nuevos paisajes; es la manera en que contemplamos el mundo y aprendemos a valorar lo que tenemos, muchas veces sin detenernos a pensarlo demasiado.
Saint-Exupéry fue un escritor y aviador francés, conocido mundialmente por ser el autor de El Principito, una de las obras más leídas y traducidas de la historia.
Su palabra tenía algo especial: lograba revelar ideas variadas de forma sencilla. A través de una narración figuradamente infantil, logró abordar temas humanos y universales que continúan emocionando y dejando huella en lectores de distintas generaciones y épocas.
Uno, de los mensaje de esta obra gira en torno a una idea clara en el capítulo XX : Pero sucedió que el principito, habiendo atravesado arenas, rocas y nieves, descubrió finalmente un camino. Y los caminos llevan siempre a la morada de los hombres. —¡Buenos días! —dijo. Era un jardín cuajado de rosas. —¡Buenos días! —Dijeran las rosas. El principito las miró. ¡Todas se parecían tanto a su flor! —¿Quiénes son ustedes? —les preguntó estupefacto. —Somos las rosas.
En una humanidad centrada en el materialismo, en lo veloz y en lo inminente, volver a lo esencial implica cambiar de perspectiva. Los hombres en la tierra cultivan 5000 rosas en un mismo jardín y no encuentran la que quieren; sin embargo, lo que buscan podría encontrar en una sola rosa, pero los ojos están ciegos; hay que buscar con el corazón. Está hablando de la incapacidad de reconocer lo esencial aun cuando lo tenemos. El problema es la ceguera, porque hay tanta gente que ha tenido y que tiene opciones, experiencias, logros, fortunas, salud y sigue diciendo: me falta algo y no sé qué es. El problema no es que falte, sino que no han aprendido a valorar y reconocer lo que han obtenido con discernimiento.