Hipersexualidad, realidad en hombres y mujeres
- domingo 28 de octubre de 2012 - 12:00 AM
F uego uterino o ninfomanía es un término aplicado para referirse específicamente a las mujeres que tienen una adicción a mantener relaciones sexuales de manera más recurrente de lo normal, considerando que la media de relaciones sexuales en la pareja es de dos veces y media por semana.
Es también conocida como hipersexualidad y puede producirse en personas de ambos sexos.
Especialistas como el sexólogo Guillermo Rolla Pimentel explican que ambos casos son provocados por conductas de poca adaptación cultural. Por lo cual se asocia a causas psicológicas y sociológicas; descartando la vía hormonal o médica en estos casos.
La hipersexualidad puede ser producida por factores culturales o actitudes aprendidas en el medio ambiente en que se crió la persona.
NO ATIENDEN SU CONDICIÓN
Para Pimentel, las ninfómanas no desean recibir atención debido a que consideran que no padecen de un comportamiento extraño. Solo desean cambiar de actitud, ante el impulso sexual, cuando enfrentan conflictos que afectan a sus parejas.
Por lo que explica Pimentel, los que menos asisten a las consultas son mujeres, debido a que los hombres son llevados por sus cónyuges a terapia.
Según el sexólogo, esta actitud está asociada a las edades más jóvenes, como los menores de 25 años, debido al comportamiento social.
CONSECUENCIAS EN HOMBRES
Mientras tanto, para los hombres, la "satiriasis" representa más que una conducta errónea, un privilegio; debido a que pueden con mayor frecuencia tener relaciones sexuales con diversas parejas.
Según la doctora y psiquiatra Juana Herrera, los hombres que sufren de este trastorno son identificados porque son muy enamoradores y pueden llegar a tener conductas de exhibicionismo en cualquier escenario.
TRATAMIENTO O RECOMENDACIONES
Herrera indica que lastimosamente para el que tiene la conducta errónea, no existe un tratamiento a base de medicamentos, más bien, las parejas son enviadas a terapia para que de esta manera se pueda evitar la ruptura.
La especialista agrega que se debe visitar a un sexólogo en primera instancia, luego un psicólogo, y si no hay evolución, a un psiquiatra.
Además, la persona que lo padece, debe establecer una relación afectiva con su pareja.
En definitiva, se recomienda tanto a los familiares, así como también al cónyuge que utilice métodos para resocializar y adaptar a su pareja.