¿Conspirador yo?

Perspectiva, temores y decisiones de un istmeño, en el departamento de Panamá, a horas de la separación de la República de Colombia en 1903
  • sábado 09 de abril de 2022 - 12:00 AM

El departamento de Panamá, luego de abolida la Constitución de Río Negro y con ello el Estado Federal de Panamá, el llamado Olimpo Radical; se convierte en una zona de permanente confrontación. Se le conocía como el departamento rebelde y ello con razón suficiente, ya antes de la separación de Colombia, al menos 6 intentonas de levantamientos se produjeron. Sin duda alguna, la llamada Guerra de los Mil días, entre liberales y conservadores, únicamente fue controlada por los liberales, en el llamado departamento rebelde. Escenarios bélicos, como el Sitio de Aguadulce, demostraron sin duda alguna, el control que se mantenía en el Istmo, por las fuerzas disidentes. Concluida la Guerra de los Mil Días, los escenarios golpistas, no eran la excepción, sino por el contrario, la regla general.

Luego de rechazado por el Congreso de Colombia, el Tratado Herrán - Hay, el 5 de agosto de 1903; el clima de inestabilidad en el Istmo de Panamá, se encuentra cerca del desborde y las acusaciones de conspiraciones, se escuchaban a lo largo y ancho del país.

Se han escrito ríos de tinta, sobre las actuaciones de Manuel Amador Guerrero, cuando daba los toques finales a la conspiración, que apoyada por liberales y conservadores, culminó con la exitosa separación de Panamá de Colombia. Pero, esos momentos tan delicados, a horas de la Separación de Colombia, nos preguntamos: ¿Qué sucedía en el interior? ¿Cuál era la posición de los hombres de los pueblos y provincias al respecto? La información que existe, sin duda es escasa; pero por un amable y generoso aporte del historiador Manuel Moreno Arosemena, de la Heroica Villa de Los Santos, nos será posible recrear ese sentimiento generalizado del hombre de la campiña, de nuestras ciudades y pueblos del interior, ello en la voz de mi bisabuelo Evaristo Almengor Bendiburg (1855- 1938), quien en un artículo publicado en el Diario ‘El Gráfico', del 3 de noviembre de 1928; a sus 73 años de edad, cuando se desempeñaba como Juez de Circuito de Herrera, relató la experiencia que vivió en el pueblo de Pesé, entonces cabecera de la Provincia de Los Santos, cuando el prefecto intentó detenerlo, con una severa acusación de conspiración.

Relató Evaristo Almengor Bendiburg, al Diario ‘El Gráfico': ‘…Yo me encontraba en esa época en la ciudad de Pesé, cabecera de la provincia de Los Santos, donde ejercía la abogacía; y recuerdo que fui llamado a la Prefectura de la provincia a fin de que diera una fianza, o se me ponía preso, porque se temía un nuevo movimiento revolucionario, yo protesté de que no tenía conocimiento de qué se trataba tal cosa y ofrecí constituir la fianza a lo que convino el Prefecto General, Celiano Correa y me dejó libre. Al siguiente día se supo del movimiento de independencia, pero sin detalles; los que vinieron a saberse por que a Chitré llegaron los señores Antonio Burgos y Antonio Alberto Valdés quienes dieron información de todo y consiguieron que las autoridades, entre el Prefecto y el Jefe Provincial de Policía Delfín del Busto que eran Colombianos, aceptaron los hechos cumplidos y continuaran en sus puestos. En esos días permanecí en Pesé y no fue como a mediados del mes de noviembre que regresé a Los Santos, donde supe que allí había sido recibido con gran júbilo el movimiento de la independencia y que hubo fiestas públicas por más de ocho días, en donde tomó parte la mayoría de los habitantes de la ciudad…'1

De su participación en la mencionada conspiración, no tengo duda alguna, el hecho de que suscribiera el 9 de noviembre de 1903, el documento identificado como : ‘MANIFESTACIÓN DE LOS HABITANTES DEL DISTRITO DE PESÉ', dirigido a la Junta de Gobierno, reconociendo a Panamá, como Estado libre y en donde se hace la siguiente precisión: ‘Viva la naciente república istmeña'1; lo demuestran sin temor a equívocos. Evaristo Almengor Bendiburg, acepta haber firmado el documento en la casa de su primo Mauricio Correa.

Al pronunciarse sobre el Tratado del Canal de Panamá, hace la siguiente precisión: ‘…y también firmé pidiendo la aprobación del Tratado del Canal de Panamá, esto lo hice con fecha 6 de diciembre de 1903, sin haber conocido los términos de dicho contrato y sólo porque se decía públicamente que ese tratado era el mismo que el Gobierno Colombiano había firmado por medio del Ministro Herrán y cuyo Trato es conocido como Herrán -Hay. Cuando posteriormente llegó el texto del Tratado mi desilusión fue grande, pues comprendí que el país quedaba a merced de nuestro poderoso aliado; pero con todo y eso yo no protesté, porque siendo como soy hijo de este suelo, me resigné a sufrir las consecuencias, antes que renegar de mi patria, para adherirme a otra nación, aunque sea Colombia, no deja de tener sus quejas de los panameños'1

El pensamiento y actuar de mi bisabuelo Evaristo Almengor Bendiburg, era el sentir generalizado del istmeño, en lo que se refiere a la separación de Colombia y del tratado del Canal de Panamá. En primera instancia, no se sentían parte de Colombia, parecer que aumentó, con la época del Estado Federal de Panamá, de Justo Arosemena, entre 1855- 1886, donde el Istmo tuvo autonomía administrativa. El regreso al Centralismo de Bogotá, entre 1886 a 1903, atizó las pugnas entre liberales y conservadores, siendo su punto más amargo la Guerra de los Mil Días. El pésimo tratado del Canal de Panamá, que se firmó por un Francés (PHILIPPE BUNAU VARILLA), a pesar de que desilusionó a los istmeños, como relata Almengor Bendiburg, en su artículo: ‘…no protestó, porque siendo como soy hijo de este suelo, se resignó a sufrir las consecuencias, antes que renegar de su patria, para adherirme a otra nación, aunque sea Colombia…'.

Los momentos vividos por los istmeños, fueron en extremo difíciles, pero un inicio, en la larga carrera por nuestra liberación. El hombre panameño de principio del Siglo XX, siempre se sintió parte de un Estado independiente.