Batallas de Espinosa con los caciques de la región de Natá

La salida de Espinosa, en enero de 1517 de la provincia de Natá, le pareció segura porque llevaban de rehén al cacique Natá, Escoria y Cherú. 
  • lunes 07 de octubre de 2019 - 12:00 AM

La salida de Espinosa, en enero de 1517 de la provincia de Natá, le pareció segura porque llevaban de rehén al cacique Natá, Escoria y Cherú. Para conseguir provisiones, se detuvieron nueve días en la provincia de Escoria. Recogieron dos ‘habas de oro', y luego ‘doscientos pesos de oro', y los españoles exigían más oro y perlas, lo cual generaba reticencia de los indígenas de entablar relaciones con los extranjeros. Para mayor protección escribe Espinosa, ellos tomaron presos a ‘dos hermanos de dicho cacique Escoria tan grandes y tan valientes que parecían gigantes y el uno dellos tan barbado como el más barbado cristiano'. En medio de estas circunstancias favorables, Espinosa soltó al cacique Natá y Escoria. Hecho que después se lamentaría por la decisión asumida. Lo que se evidenció cuando iniciaron el recorrido por regiones adyacentes a Natá. Él encargó al capitán Diego de Albitez para inspeccionar la región del cacique Tabraba, y lo hizo prisionero y recogieron cuatro mil castellanos de oro.

Espinosa menciona la forma de sus fortalezas, las cuales ‘hecha con sus dos otros cercas de madera y árboles muy gruesos nacidos y su cava muy grande a la redonda… podía muy buenas fortalezas en Italia'. Además, menciona que los indígenas practicaban el juego de batey que también era común en Haití.

Sin esperar más el capitán Espinosa avanzó hacia Natá y tomaron indígenas y le leyeron el Requerimiento. Menciona Espinosa que en esa región existe: ‘una playa muy bastecida de pescado y de casa infinita de cuervos y ansares y pavos que de verdad se hallaron en los bohíos… en sus despensas hasta trescientos venados… y la más hermosa carne de comer que nunca vio'. En espera de los capitanes Albitez y Bartolomé Hurtado al llegar al sitio de espera trajeron consigo ‘seis mil castellanos'. Lo paradójico de todas las descripciones del capitán Espinosa, es que ejecutó al pie de la letra el mandato de Pedrarias Dávila de recoger indígenas para el repartimiento y el oro separando el quinto para el Rey. El sistema siguió sin variar entrar a las poblaciones indígenas observando su condición y sus riquezas. Luego hace lo posible para atraer a los indígenas como el escribió en ‘santa paz' o de lo contrario si hubiese resistencia hacerle la ‘justa guerra' aplicando tortura o asaeteando con las ballestas a los indígenas.

El capitán Hurtado llegó a una isla, lo narra Espinosa, pasado dos días. Hurtado en la isla, y un cacique arribó con ‘diez y ocho canoas todas equipadas con indios de guerra'. Para sorpresa el ardid de Espinosa había resultado, ya que los indígenas entregaron mil castellanos de armadura que el cacique se ponía cuando iba a la guerra. Pero la paz había durado corto tiempo cuando llegaron los españoles a una población hecha de cerca de árboles. Se produjo un choque y los indígenas contratacaron ‘reciamente con piedras y lanzas y picas' y escribe Espinosa ‘allí fueron derribados y heridos malamente muchos cristianos; en fin, tiró de artillería y dio en lleno en los indios y prendieron mucha gente'. La resistencia indígena fue valerosa al enfrentarse a arcabuces, ballestas y disparos de artillería. Dato curioso la forma de narrar la batalla y sobre todo el final cuando escribe: ‘no quiso venir [se refiere al cacique] de paces y diéronle las canoas que allí se tomaron y mucha ropa'. Y luego sin espasmo agrega pasaron a otra isla y saltaron sobre otro caserío ‘y tomaron entre ellos mujeres e hijos del dicho cacique hasta tres mil castellanos'.

Pero la sorpresa la recibió Espinosa cuando se percató de que el cacique había llegado con su ejército. Entre ella se encontraban ‘canoas equipadas y con muchos indios de guerra; y traían sus corseletes hechos de algodón que les llevaban y bajaban de las espaldas y les llegaba a las rodillas y desde abajo y las mangas hasta los codos y tan gruesa como un colchón de cama son tan fuerte que una ballesta no los pasa, y con picas y con lanzas hechas a la manera de picas tan largas y tan gruesas como las que usan los alemanes …una vara de medir hacia la punta de dientes de tiburones y otros pescados. Y otros indios traían raíces de las cañas encalgadas unas sobre otra y redonda hechas de manera de las nuestras, con sus pífanos y tambores en su manera de alemanes'. Mediante una espave mujer del cacique intentaron pactar la paz y los indígenas respondieron que no. Lo que produjo que se diera un enfrentamiento y los españoles respondieron con tiros de artillería y la refriega fue permanente y con un saldo desventajoso a los españoles.

Los españoles hicieron varios intentos para el armisticio, pero les fue imposible establecer un pacto con los indígenas. El capitán Espinosa agrega que, sin lograr capturar más indígenas y recoger oro, decidieron partir de la isla.