- martes 01 de abril de 2025 - 12:00 AM
Como sucede cada 5 años, una vez concluidas las elecciones de 2024 el Tribunal Electoral procedió a convocar a reuniones de la Comisión Nacional de Reformas Electorales (CNRE), a través del Decreto No 2 del 12/2/25. Esta Comisión, conforme el Código Electoral, es un organismo de consulta permanente del Tribunal, a fin de asistirlo en la elaboración de un proyecto de ley que vaya perfeccionando el Código Electoral, de cara al siguiente torneo.
La CNRE se instaló el 13/3 pasado, con miembros con derecho a voz y voto y con miembros con sólo derecho a voz. Según el Decreto tienen derecho a voz y voto: el Magistrado Presidente del Tribunal Electoral, el Fiscal Electoral, los representantes de los partidos políticos inscritos, un representante por los ciudadanos electos por libre postulación y un representante por cada una de las áreas del Foro Ciudadano pro Reformas Electorales (académica, ONGs, sector empresarial, sector sindical).
Una vez más, el Foro Nacional de Mujeres de Partidos Políticos (FONAMUPP) fue excluido del derecho a participar con derecho a voz y voto, a pesar de haber contribuido a importantes reformas electorales a lo largo de 30 años en pro de la participación política de la mujer panameña, tales como la cuota electoral, primero, y la paridad electoral, después, aún cuando los partidos políticos siguen acudiendo a la llamada “válvula de escape” para no cumplir con la paridad, con la complicidad de sus bancadas en la Asamblea.
Al respecto, FONAMUPP señala en Comunicado de 26/3/25, que la negativa de otorgarle este derecho a voto “no solo desconoce nuestra trayectoria y aportes, sino que también representa un retroceso en los avances logrados en materia de igualdad de género y participación política de las mujeres”.
Lo cierto es que la composición de la CNRE no se compadece, proporcionalmente hablando, con la realidad electoral de nuestro país, donde el 50.2% de los electores son mujeres y 47% no están inscritos en partidos. No puede existir democracia con un sistema electoral que favorece a los más grandes partidos políticos, en detrimento de la participación política ciudadana.
Coincidimos con el profesor Miguel A. Bernal en que “lo accesorio debe seguir la suerte de lo principal y lo principal es una nueva Constitución”, y que estas reuniones en pro de reformas electorales lo que buscan es “perpetuar la nociva partidocracia de Panamá” (La Estrella de Panamá, 30/3/25).