- lunes 16 de octubre de 2023 - 12:00 AM
Suicidio, una enfermedad silenciosa
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el suicidio es la segunda causa de muerte en jóvenes a nivel global. No es simple alarmismo. Las cifras ayudan a visualizar lo complejo que es el tema. Más 800,000 personas se suicidan cada año, eso se traduce en 40 muertes cada 40 segundos. Otro dato revelador es que el 75% de los suicidios se producen en países de ingresos bajos y medios y es aquí donde entra en escena nuestro país: Panamá.
De acuerdo a cifras del Ministerio de Seguridad Pública, desde el 2020 hasta mayo del 2021, 205 personas murieron por suicidio en el país. En Panamá, el 85% de los suicidios ocurren en varones; mientras que las mujeres intentan suicidarse con más frecuencia, los hombres logran el objetivo más veces.
Otro dato para analizar es que, por un intento de suicidio, alrededor de 25 personas quedan afectadas en su entorno.
¿Qué lleva a una persona a atentar contra su vida? De acuerdo a la Caja de Seguro Social, el 69.7% de los casos analizados en las personas que intentaron hacerse daño mostraron como desencadenantes cuatro variables: conflictos de pareja o exparejas; problemas económicos; maltrato físico, psicológico o sexual y problemas en el entorno escolar y educativo.
Frente a este panorama tenemos la obligación de educarnos y manejar información sensible que ayuden a mitigar cualquier intento que pueda registrarse en nuestro entorno.
Una información que debemos manejar son los mitos y realidades. Por ejemplo quien habla de quitarse la vida, solo quiere llamar la atención, esto es falso, porque 9 de cada 10 personas que se suicidaron expresaron previamente sus intenciones.
El suicidio es algo impulsivo y pasa de la nada, este es otro mito, porque la mayoría de las veces la persona tenía un plan estructurado. Otro mito es que quienes se suicidan ya tenían su decisión clara y tomada. Los estudios indican que la mayoría tienen dudas porque coexisten los deseos de morir y vivir.
De acuerdo a expertos, algunas señales que pueden alentarnos que una persona podría estar planeando atentar contra su vida son los siguientes: aislamiento, cambio repentino de humor, expresar sentimientos de fracaso, falta de esperanza; impulsividad o agresión; hablar sobre la idea de lastimarse o matarse; regalar posiciones preciadas y disminución del interés por la escuela, trabajo u otras actividades prioritarias.
A veces, la persona que plantean el suicidio ni siquiera son conscientes que están deprimidas. No se dan cuenta de que es la depresión – no la situación- lo que les está haciendo ver las cosas como si ‘no hubiera salida', ‘no pudieran mejorar' o ‘no hubiera nada que hacer'.
PERIODISTA