• jueves 29 de octubre de 2026 - 12:00 AM

Mapa de las palabras telúricas

Cuando la temible falla Soná-Azuero desató su zarpazo de 7.7 en la escala de magnitud Momento, la tragedia inauguró un debate tan antiguo como la angustia: la justa medida y el origen de la palabra y palabras con que bautizamos el desastre cotidiano y el cataclismo.

​Cada vocablo arrastra una genealogía reveladora. El étimon latino terrae motus parió al terremoto, voz rotunda y amenazante que hoy reservamos para la devastación sin paliativos. El griego seismos —con su variante peninsular seísmo— nos legó el sismo, refugio neutral, pulcro y científico de los boletines oficiales y los sismógrafos de laboratorio. En la otra acera, el humilde tremulus nos regaló el temblor, el soberano del habla oral con el que el ciudadano intenta anestesiar el susto de cada réplica.

​El diccionario cambia de acento, matiz y jerarquía según la trinchera sísmica de cada latitud. En Chile, tierra curtida en mil batallas telúricas, se utiliza con naturalidad la palabra temblor para casi todo sacudón de baja y mediana intensidad, mientras el terremoto se archiva para los cataclismos históricos. En México, el temblor convive con el sismo institucional. En California, el pulso del earthquake medido en la escala de Momento se debate entre la frialdad técnica y el vértigo de los medios.

​¿Cómo has bautizado al feroz remezón de aquel aciago 9 de octubre y a cada una de las más de mil réplicas? Esta es la 1.111. ¿Según el humor, la resistencia de los nervios o la hora de la sacudida, ha utilizado distinta denominación? Empezar llamándolo temblor para no alarmar a los niños, pasar a calificarlo de sismo al revisar el reporte científico del Instituto o apodarlo terremoto cuando el techo crujió o se dibujó la cruz en la pared.

​Discutir si nos sacudió un sismo, un seísmo, un temblor o un terremoto no es capricho de puristas lexicógrafos. El ser humano intenta ponerle un corral verbal al caos.

... Pasar a calificarlo de sismo al revisar el reporte científico del Instituto o terremoto cuando el techo crujió o se dibujó la cruz en la pared.