Este siglo el Estado invirtió $44 mil millones en Educación y se han implementado una multiplicidad de programas de empleabilidad juvenil, pero la exclusión laboral de nuestros jóvenes alcanza proporciones dramáticas.
Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), entre el 2004 y 2009 los jóvenes de 15 y 29 años representaban 1 de cada 4 nuevos empleos generados por la economía. Pero desde el 2019, por cada 10 empleos que se crean, 3 jóvenes pierden sus trabajos.
En el 2025 se crearon más de 70 mil empleos, pero 5 mil jóvenes perdieron sus fuentes de ingreso y otros 8 mil empezaron a buscarla, pero no la encontraron. De hecho, anualmente nuestras universidades gradúan a más de 30 mil profesionales, pero sólo un tercio encuentra empleo.
Adicionalmente, un resultado recurrente de las Pruebas PISA en Panamá es que sólo 1 de cada 100 sabe diferenciar una opinión de un dato, 2 de cada 3 no entiende lo que lee y 4 de cada 5 no es capaz de realizar operaciones matemáticas básicas.
Esto nos hace susceptibles a narrativas de satanización de “buenos vs malos”. Pero toda historia tiene tres protagonistas, los “buenos”, los “malos” y la verdad. Lo que no se mide no existe.
Un blanco histórico de estas narrativas es la empresa privada, a pesar de que aporta 86% de todos los empleos del país y que el 83.5% de los patronos activos en la Caja del Seguro Social (CSS) son empresas de menos de 10 trabajadores.
Sectores como el Comercio, el Turismo y la Industria, compuestos principalmente por MIPYMES y típicamente dan trabajo a gran cantidad de jóvenes, deben hacer frente a regulaciones e iniciativas legislativas de corte populista que amenazan su sostenibilidad y capacidad para generar empleo.
Un ejemplo reciente fue la Ley 438 del 14 de junio de 2024, que estableció un bono permanente para jubilados y pensionados, financiado por un Impuesto Selectivo al Consumo de Bebidas Alcohólicas, a pesar de que la pérdida del Grado de Inversión de Fitch Ratings en marzo de ese año hacía inminente una contracción del consumo..
¿Resultado? 12% menos consumo de cerveza, 10% de seco, 48% de ron y cientos de trabajadores despedidos.
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