Durante la presentación de los 26 jugadores que representarán a Panamá en la próxima Copa Mundial de Futbol de la FIFA 2026, el periodista Edgardo Vidal le realizó una pregunta de rigor al director técnico de la selección nacional, Thomas Christiansen, acerca de la no convocatoria del joven delantero del Botafogo de Brasil, Kadir Barría.
La pregunta no solo era oportuna por el clamor de los fanáticos, que ven con esperanza como el país comienza a sobrarles jugadores en cada una de las líneas del terreno de juego, sino también por la oportunidad de dar continuidad a un proyecto formativo para los siguientes procesos de la selección nacional de cara al futuro.
Christiansen no dejó por fuera a una joven promesa, sino a una realidad que compite por un puesto en canchas competitivas de alto rendimiento, en un nivel exigente, superior al de algunos jugadores veteranos y lesionados que incluyó en su lista. Thomas habla del proceso, pese a que, en algunos momentos tuvo que recurrir a jugadores bajos de ritmo o en el ocaso de sus carreras deportivas para tapar huecos dentro de un periplo que ya contaba con un fracaso previo para Qatar 2022.
La convocatoria de los jugadores es potestad exclusiva del director técnico y de su equipo de trabajo. Las consideraciones para tal efecto, resultan de la evaluación, del rendimiento, de las condiciones físicas y del contexto de cada jugador, dentro de la idea y el esquema que plantea cada cuerpo técnico que dirige un equipo de futbol.
Es por todo lo anterior, que Christiansen podía justificar sus decisiones con completa convicción, ya que es él, quien evalúa las condiciones y los rendimientos, tanto en lo deportivo como en lo psicológico. Resulta demagógica la respuesta formulada al periodista Vidal por parte Thomas, ya que él posee toda la autoridad de las decisiones.
Afrontar una simple y fácil pregunta de forma falaz, no hace otra cosa que develar algunos ocultos que incomodaron a Christiansen, más allá de sus decisiones deportivas.
Periodista