La urgente tarea de la reconstrucción nacional (I)

  • sábado 25 de abril de 2026 - 12:00 AM

En una reiteración que ya es parte de nuestro folklor político, cada vez que se aproxima un torneo electoral, los aspirantes a gobernar, sin excepciones, y los actuales gobernantes como los que más, nos han prometido, simbólicamente hablando, curar al país de todos sus males y transportarnos a un mundo de bienestar y progresos infinitos. No hay heridas que no prometan sanar y tampoco males que no prometan prevenir.

Una vez que, contando hasta con porcentajes tan residuales del voto popular que, en algunos casos en términos reales no superan el 25%, pero revestidos de la legitimidad electoral que permiten las distorsiones deliberadamente consagradas en el Código Electoral, se encumbran en el poder, también, invariablemente, los discursos iniciales son una repetición cacofónica de las críticas a sus predecesores y de alardes de sus mejores capacidades para gobernar.

Cuando van transcurridos pocos meses y las soluciones prometidas brillan por su ausencia, como ha ocurrido antes y ocurre ahora, comienzan a proliferar las excusas y las justificaciones que, como también ha ocurrido antes, terminan de convencer al pueblo de que las promesas seguirán siendo promesas y que, igual que antes, le tocará sufrir y padecer por otros 5 años, cuando tendrá la oportunidad de castigar electoralmente a quienes lo han defraudado y, tal vez, esperar que la redención venga con los que los reemplazarán.

Hasta ahora, ese ha sido el patrón; pero el acelerado deterioro del actual gobierno, cuyo patético espectro han retratado los sondeos recientemente publicados, legitima la pregunta que ya corre en muchos ámbitos de nuestra sociedad: ¿Aguantará el país los treinta y ocho (38) meses que le restan al actual gobierno?

Ante la comprobada insatisfacción y frustración popular que, con meridiana claridad evidencian que no hay credibilidad en el gobierno, en los órganos del Estado, ni en los partidos políticos, se torna urgente un proceso de reconstrucción nacional. ¿Cómo y cuándo emprenderlo? De ese tema, específicamente, me ocuparé la próxima semana.

No hay heridas que no prometan sanar y tampoco males que no prometan prevenir.