- sábado 06 de junio de 2026 - 12:00 AM
Pablo Pueblo sigue recibiendo guante
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Agrega El Siglo en Google ↗️El transporte público en Panamá se ha convertido en una pelea de campeonato mundial donde el usuario siempre arranca perdiendo por decisión unánime antes de subir al cuadrilátero.
Desde las madrugadas en Panamá Oeste o los rincones de San Miguelito, el ciudadano de a pie se sube al ring sin guantes ni protector bucal, obligado a asimilar un “uno-dos” fulminante: la eterna falta de frecuencias y el desborde absoluto de un Metro que, aunque tira ganchos de izquierda intentando aliviar la carga, se queda corto ante la marea humana.
Las paradas y zonas pagas no son salas de espera; son esquinas de combate donde la gente aguanta de pie los embates del sol, el aguacero y el implacable reloj, esperando un bus que muchas veces se queda en los camerinos por falta de piezas o recortes operativos provocados por el costo del combustible.
El asalto del mediodía y la tarde no es más noble. La esquina del usuario intenta esquivar los golpes, pero la infraestructura urbana le conecta un uppercut directo a la calidad de vida. La movilidad en la capital se ha vuelto un combate de resistencia.
Las promesas de modernización digital en los pagos y los nuevos accesos peatonales se sienten como agua fría en la cara entre asaltos: alivian temporalmente la hinchazón, pero no curan la fractura de fondo del sistema.