- sábado 28 de marzo de 2026 - 12:15 AM
El ‘affair’ de la muerta viva: ¿Un error judicial de procedimiento?
Este reciente caso conocido como “La muerta viva”, vuelve a colocar a los panameños ante un dilema: ¿Realmente hay justicia en materia judicial en Panamá?
Las primeras informaciones señalan que la abogada Norma González recibió la información de unos clientes suyos recluidos en la cárcel La Joya, de que tres hermanos pagan pena de prisión por un delito que no cometieron, ya que la muerta supuestamente asesinada y enterrada en la Cantera del Coco de La Chorrera, Panamá Oeste, y la muerta está viva.
La misma lo constata con un certificado de defunción al presentarse al Tribunal Electoral, y solicitar un certificado de defunción en la sección del Registro Civil.
“La muerta viva”, como se ha denominado el caso, a muchos años de su muerte, seguía realizando trámites ante el tribunal Electoral, y tres chorreranos pagan en la cárcel La Joya condena por un crimen que no cometieron y que desde un inicio los tres condenados lo sostenían.
Pero a simple vista la pregunta es: ¿Quién es la “muerta muerta” y la “muerta viva” y donde vivía al momento del crimen?. ¿Quién realizó el entierro y quiénes estuvieron en su sepelio? ¿Sus padres lloraron a su hija?
Se señala de acuerdo a noticias periodísticas que su domicilio actual es Pedregal. Y si después del crimen de “la muerta viva”, si vivía en El Coco de La Chorrera o en el área Oeste, ¿en qué fecha después de su crimen se mudó a Pedregal?
Cosa curiosa: ¿La muerta viva nunca escuchó mencionar su nombre como encontrada en estado de putrefacción en la Cantera de El Coco?
En el acta de Reparto No. 71 de la Sala Segundo de lo Penal, de la Corte Suprema de Justicia dentro del sistema inquisitivo a las 9:34 pm del 21 de septiembre de 2022, se sometió a reparto los negocios sometidos a reparto y se lee:
“Recurso de apelación dentro del proceso seguido al señor Eloy Antonio Ávila Vega contra el delito de la vida e integridad personal (Homicidio Agravado) cometido en perjuicio de la señora Marisol Angelina Barría Rodríguez.
Auto PI No.: 26 de mayo de 2022
Recurrente: Licenciado Héctor González Alonso
Oficio No. 1008 de 19 de septiembre de 2022
Fecha de Recepción: 20 de septiembre de 2022
2 tomos más P Cuadernillo.
Magistrado: López Arias.
¿En qué quedó esta apelación y en qué consistió?
También se habla que la testigo que señaló a los tres hermanos chorreranos, primeramente identificó a “la muerta muerta” con otro nombre. El nombre dado como la muerta, esta se presentó ante el fiscal, pidió cita con él, y se identificó con él y manifiesta que ella está viva.
Se presenta la testigo, y da un nuevo nombre porque se equivocó y el nombre es Marisol Angelina Barria Rodriguez con cedula 6-53-2395.
El Diario del Pueblo El Siglo, del día sábado 27 de diciembre de 1997 titula: “Estaba semi enterrada. Sin identificar cadáver hallado en la Cantera El Coco” y en resumen señala que el cuerpo fue encontrado el 23 de diciembre de 1997 en horas de la tarde en estado de descomposición y semi enterrada, y tenía un traje sin ropa interior.
El cuerpo tenía una semana de muerta y se calcula que tenía 33 años, se determinó que mientras estaba viva le fue fracturada la mandíbula al recibir un golpe propinado con un golpe contundente, y que se presume que la víctima fue asesinada en otro lugar y trasladada a la cantera para enterrarla” ”, señala la nota de El Siglo.
El periodista chorrerano Raúl Vega, que cubrió el levantamiento del cadáver, recuerda que al momento del levantamiento, los rumores que se daban en el momento ahí “se decía que era una extranjera”
¿Quién es la muerta encontrada?
Pero en cuanto a mantener detenido a los condenados, y cambiarlo a El Renacer, en nada resuelve su situación de cárcel por un crimen de una muerta que nunca existió por el cual fueron condenados y la supuesta muerta está viva, deberían ser puesto en libertad inmediatamente.
En el caso del expresidente Guizado se dio algo similar judicialmente.
El abogado Rubén Miró confesó el crimen y a los dos días pide ampliar su declaración e involucra al presidente en ejercicio como autor intelectual.
Inmediatamente el caso va a la Asamblea de Diputados, y juzgan primero al autor intelectual y es condenado a la prisión y después se juzga al autor material y sus cómplices, quienes son absueltos por un jurado de conciencia.
El abogado defensor del reo que está en la cárcel, piden su libertad ante la Asamblea, esta niega competencia porque la Asamblea anterior es la que condenó a José Ramón Guizado, y ante esta decisión, el procurador de la Nación, presenta una petición de su libertad, e inmediatamente lo sueltan.
Me parece que el procurador de la Nación inmediatamente debió solicitar la libertad de estos tres inocentes y enviarlo a su casa. Pero pedir una audiencia ante un juez de Garantía, alarga la agonía, y una revisión no me parece, lo que sí es reabrir ese expediente e investigar a todos los que investigaron y condenaron a estos hermanos chorreranos.
Y quedan estas preguntas:
¿Quién reconoció el cadáver? Y si no hubo un familiar que lo reconoció y nada que acredite el reconocimiento de un familiar o alguien conocido, ¿cómo pudieron llevar a un juicio y determinar que “la muerta muerta” es “la muerta viva”?
¿Quién es la muerta Viva y quien es la muerta muerta? Una profunda y minuciosa investigación se necesita.
¿Quién o quiénes asesinaron a “la muerta muerta”? Algo huele mal y no es en Dinamarca, es en Panamá, señores.
El autor es exinvestigador de la Comisión de la Verdad de Panamá.