• jueves 24 de septiembre de 2026 - 12:00 AM

Diez razones para vivir

En septiembre se conmemora el mes de la prevención del suicidio. Es una oportunidad para recordar que escuchar sin juzgar y abrir espacios de conversación es uno de los primeros pasos para apoyar a quienes atraviesan momentos difíciles e, incluso, puede salvar vidas.

Aunque con los años ha aumentado la conversación pública sobre este tema, abordar el bienestar emocional continúa siendo un reto. Los estigmas siguen presentes y, a esto, se suman las limitaciones en la capacidad de respuesta del sistema público, particularmente por la disponibilidad de recurso humano. Por eso, hablar de prevención también implica preguntarnos qué tan accesibles son las opciones cuando una persona decide buscar apoyo.

Frente a estas barreras, existen organizaciones que buscan ofrecer alternativas. Una de ellas es la Fundación SerenaMente. Este domingo 20 de septiembre tuve la oportunidad de asistir a la décima Caminata de Prevención del Suicidio, organizada con la participación de esta fundación. La iniciativa nació hace diez años en memoria de Daniel Martinelli Bennett y se realiza anualmente con el propósito de recaudar fondos para brindar atención psicológica a costos accesibles, además de desarrollar charlas, talleres y capacitaciones.

Esta edición se celebró bajo el lema “Diez razones para vivir”. Y aunque esas razones son únicas para cada persona, hay algo que sí es común para todos: el dolor forma parte de la vida, pero también existen maneras de sobrellevarlo. Si alguien siente que ha perdido sus razones para vivir, buscar acompañamiento y acercarse a los servicios disponibles puede ser un paso para comenzar a recuperarlas.

Prevenir el suicidio no se limita a una fecha o a un mes; es un compromiso permanente. Construir una sociedad en la que pedir ayuda no sea visto como una señal de debilidad, sino como una decisión válida para afrontar las dificultades propias de la vida, es una responsabilidad que nos corresponde a todos.