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Agrega El Siglo en Google ↗️Jamás digas que estás mal, aunque por dentro estás roto”. Seguro que esta frase te suena familiar, es el consejo que más resuena en esta sociedad. Mientras tanto tu voz interna se sigue apagando a pesar de que esa voz sostiene a otros.
Cuando dices que estás deprimido, muchas veces te juzgan, etiquetan y señalan como una persona débil y no es que sea cierto, lo que pasa es que estamos en una sociedad que cada vez más carece de empatía y de conexión emocional; en donde decir lo que sientes te hace débil y callar hasta romperte te hace fuerte.
La depresión no es tabú que debemos ocultar, es un problema real que cada vez crece más en nuestra sociedad; es el cúmulo de tristezas y emociones reprimidas por miedo a no ser escuchado, comprendido o apoyado de verdad. Porque la depresión pesa más por dentro cuando te toca cargarlo solo y ese peso se vuelve insoportable, y en los casos más extremos, lleva a algunas personas a querer terminar con su vida, no por debilidad; sino porque ese peso ya no pueden cargarlo.
Esto no solo te puede ocurrir a ti o a mí, es un problema cultural; porque tu familia, tus amigos y la misma sociedad te dicen que debes ser fuerte antes que mostrar tu vulnerabilidad y que este mundo no es para débiles. La verdadera fortaleza radica en poder decir: “no estoy bien o necesito ayuda”, porque esto no te resta valor ante los demás.
Estamos a tiempo de poder cambiar esto, pero no solo depende de quien está en depresión, depende de todos, de cómo, como sociedad dejemos de exigir bienestar como requisito para ser aceptados. Porque nadie debería tener que fingir estar bien, solo para evitar ser juzgado.