El gobierno de Panamá ha ido mutando en su forma de comunicar las realidades que enfrenta el país en determinados momentos. Luego de comenzar su mandato con una comunicación directa y áspera, ha ido transformando la emisión de sus mensajes, al punto de cantinflear sobre temas específicos que requieren de una comunicación oportuna, certera y clara, en medio de una tensa calma.
Los riesgos de dilatar decisiones que requieren de una pronta respuesta dejan de ser soluciones estratégicas cuando se pierde el hilo conductor de una narrativa, muchas veces alejada de la coherencia lógica y carente de sustancia. Un mensaje sencillo y directo, por lo menos, despeja duda acerca de las intenciones y los motivos, situando al emisor en una misma frecuencia con sus interlocutores y generando las condiciones para entablar una discusión pública de forma franca y directa.
Anunciar un mensaje importante a la nación para abordar estadísticas de empleo, con datos incipientes que contrastan con la percepción general de la población sobre el desempleo y la situación económica del país, no solo resulta una acción desatinada, sino también carente de empatía, en momentos en que se esperan decisiones en lugar de justificaciones enmarcadas en cifras que contrastan con la realidad de buena parte de la población panameña.
En momentos en que la economía nacional se sostiene sobre informes macroeconómicos matizados por actividades que solo dinamizan a una parte de la población, la gran masa se desencanta ante la romantización de cifras que no reflejan su realidad cotidiana.
Una pésima distribución de la riqueza y la incapacidad para demostrar la habilidad requerida para cumplir con la principal propuesta electoral de reactivar la economía y poner dinero en los bolsillos de la gente hacen que cada día se desgasten la narrativa del gobierno y su caudal político.
Los confusos mensajes sobre la mina de cobre, así como las malas sensaciones que genera la capacidad de respuesta del equipo de gobierno, producen más desconcierto que consuelo en una población desmotivada e incrédula.