- domingo 08 de noviembre de 2026 - 12:00 AM
Castigo implacable; la afición está nerviosa
Pablo Pueblo salta al tinglado arrastrando los pies y pidiendo aire desde los primeros segundos de la contienda. Esta vez el rival no da tregua ni concede espacio para asentarse sobre la lona: la tarifa de la energía eléctrica se ha convertido en un fajador de peso pesado que pega donde más duele, directo al bolsillo del panameño de a pie.
Cada fin de mes, al abrir el sobre con el recibo de cobro, la gente siente que le encajan un gancho al hígado sin compasión, dejando la economía del hogar tambaleándose y a punto del nocaut sin la menor protección del réferi.
Mientras el usuario intenta capear el temporal esquivando golpes con las fluctuaciones constantes que le queman los electrodomésticos, la facturación sube como si disputara un título mundial sin haber pasado por el gimnasio.
Las excusas para justificar el costo de la luz caen como combinaciones letales de uno-dos directo al rostro, dejando a la fanaticada nacional contra las cuerdas, preguntándose cuántos asaltos más habrá que aguantar bajo semejante castigo sin que nadie intervenga.
No hay presupuesto familiar que resista 12 rounds con este nivel de cobros . El ciudadano común sale a fajarse a diario en la calle para ganarse el sustento con el sudor de su frente, solo para ver cómo el fruto de su trabajo se evapora en un abrir y cerrar de ojos.