• viernes 04 de septiembre de 2026 - 12:00 AM
Contra las cuerdas

Canasta básica manda a la quincena a la lona

Suena la campana en el cuadrilátero nacional y, desde el primer segundo, el bolsillo del panameño se tambalea contra las cuerdas. En una esquina, con el sueldo mínimo como único escudo, está el trabajador de a pie; en la otra, un gigante implacable: la canasta básica de alimentos. Es un combate desigual, donde cada aumento llega como un zurdazo directo al mentón apenas arranca la quincena.

El intercambio en las abarroterías y supermercados es letal. Un gancho al hígado propinado por los cortes de carne, un jab venenoso de la cebolla y un uppercut de los granos básicos dejan al consumidor buscando aire y sin margen para la defensa. Ni el esquive con ofertas ni las recomendaciones de la promotora que manda en el patio salvan de una arremetida donde llenar la paila exige la resistencia de un pugilista en su pelea más salvaje.

Para la clase trabajadora, llegar al asalto 12 de cada mes sin caer por nocaut es una auténtica hazaña. Mientras los jueces analizan las tarjetas y prometen alivios a la economía, las familias panameñas siguen fajándose en el centro del tinglado para no quedar fuera de combate antes del siguiente pago.

La batalla diaria por comer no da tregua, y en este cuadrilátero el pueblo pide a gritos un réferi que frene de una vez el golpe de la inflación.