• miércoles 25 de febrero de 2026 - 12:00 AM
Contra las cuerdas

¡Así no, muchachos!

La energía de la juventud es un motor que debería mover al mundo, pero cuando se desvía hacia la crueldad gratuita, solo deja rastro de sangre y vergüenza. Hoy, la provincia de Colón y todo el país lloran a Rogelio Hudson, un hombre trabajador que no murió por causas naturales ni por un accidente inevitable. Murió porque un grupo de jóvenes decidió que era “divertido” lanzarle piedras que le causaron la muerte.

Cuando esas piedras golpearon el cráneo de don Rogelio, no solo fracturaron un hueso; fracturaron el respeto básico que sostiene a nuestra sociedad. Atacar a un adulto mayor es el acto de cobardía más grande que existe.

La fuerza no es violencia: Ser joven y tener energía no les da el derecho de pasar por encima de la vulnerabilidad de otros.

El respeto no es negociable: Nuestros ancianos son la memoria viva de nuestra tierra. Si no somos capaces de cuidar a quienes nos precedieron, estamos cavando nuestro propio vacío como generación.

Muchachos, la vida no es un videojuego donde hay un botón de “reiniciar”. Don Rogelio no se levantará más. Las heridas cerebrales apagaron su luz tras días de agonía. Ese peso estará en la conciencia de los responsables siempre.

Así no, muchachos. Con el respeto a nuestros mayores no se negocia.