• miércoles 25 de febrero de 2026 - 12:00 AM

Un dilema

Hace pocos días tuve una interesante conversación con mi hijo de 30 años sobre el dilema ético de la IA. Él es un dibujante de comics artista a quien admiro por su dedicación y perfeccionamiento continuo. Me expuso sus reservas sobre la ética, la creación artística y la utilización de la herramienta de la IA en dicho proceso.

Dentro de sus planteamientos, recuerdo haberle escuchado sobre la grandeza de comenzar desde un punto cero, hasta el dominio de la técnica y todo lo relativo a la usurpación de las profesiones y la mano de obra técnica.

También he visto otras posturas extremas desde mi punto de vista donde consideran a la IA como la causante de todos los males de este mundo y quienes la utilizan son calificados de mediocres, farsantes, plagiadores y demás pecados capitales.

Concuerdo con mi hijo en el sentido de que hay un tema ético en cuanto al uso de la herramienta y opino que es una herramienta que nos ayuda a ahorrar tiempo, pudiendo mejorar cualquier creación, ya sea musical, pictórica o literaria, y no como el sustituto de la creación humana.

El dilema ético lo vemos en su uso, cuando es utilizada como suplantación de la creación, cuando quien dirige es la máquina y no su ejecutante. La radicalidad no está en rechazarla, sino en usarla sin anular la intención humana. Que quien dirige la acción sea el hombre no la máquina.

Concluimos que cualquier postura radical descalifica, lejos de proponer una postura equilibrada en la que podamos tener la opción de utilizarla o no, y que esto no entre al terreno del insulto y la descalificación.

Al final, será el último destinatario, el público, quien dará su veredicto. Con un me gusta.