• martes 13 de enero de 2026 - 12:00 AM

¡A descubrir talentos!

Los cursos de verano, talleres recreativos, deportes y actividades artísticas no son simples “pasatiempos”. Son espacios donde los chicos descubren talentos, fortalecen la disciplina y desarrollan habilidades que la escuela tradicional no siempre potencia.

Un taller de pintura puede despertar sensibilidad; una clase de fútbol enseña trabajo en equipo; un curso de robótica, curiosidad científica. Incluso actividades como lectura guiada o refuerzo académico ayudan a iniciar el próximo año escolar con más seguridad y menos ansiedad.

Además, durante estas actividades los niños socializan y comparten con realidades distintas a las de su barrio o escuela. Eso también educa, y mucho.

Como adultos, también deberíamos aprovechar las vacaciones para cultivarnos. No hablo únicamente de cursos profesionales aunque son necesarios para competir en el mercado laboral, sino también de formación personal: idiomas, cocina, fotografía, liderazgo, primeros auxilios, manejo del estrés...

Nuestros hijos observan más de lo que hablamos. Si nos ven estudiar, leer, entrenar o tomar cursos, entenderán que el aprendizaje no termina con el diploma, sino que es una actitud permanente. Ser ejemplo vale más que mil discursos.

Y cuidado: educación continua no es sinónimo de presión. Nadie dice que debemos convertir las vacaciones en otro trimestre escolar. Se trata de equilibrar: playa sí, descanso sí, diversión también... pero con espacio para la mente y el corazón.