• martes 17 de febrero de 2026 - 12:00 AM

¿Qué nos dejó el carnaval?

Los excesos que se viven en los carnavales generaron y seguirán generando, legiones de simpatizantes y detractores. En medio del jolgorio de licor y sexo, para muchos y muchas, es este “el momento del destape total”, sin límites ni reglas, sonrojando “nada más y nada menos”, las caras de las pasadas generaciones, que ayer se desvivían por los “culecos”.

Para estas fechas, es notoria la presencia de visitantes extranjeros, a los que como no les costará mucho sumarse “al desmadre”, regresan satisfechos a sus países, a contra las vivencias del viaje.

La promoción y fomento del turismo es el argumento socorrido para sustentar estos festejos. Poco se habla de los resultados del oneroso patrocinio institucional, pues si se demuestra que los carnavales provocan una sensible inyección a la economía, entonces habría que tomarse más en serio la realización del evento.

Sin embargo, pasan los años y en los canales de televisión se proyectan las mismas imágenes. Nos sobran argumentos y motivos históricos para convertir el carnaval capitalino, en un producto de exportación cultural.

En los carnavales del pasado, los culecos y las murgas eran ajena al folklor urbano. El alma de los carnavales estaba asentado en “las comparsas populares y los diablitos”, reviviendo aquellos recuerdos de los tiempos del arrabal.

Hoy se habla “la ensalada de toldo”, ese deliciosa ensaladas de papas y remolachas, que era parte de los ricos platillos que “los rabiblancos” degustaban los días de carnaval, en los barrios populares (toldos), en medio de la seguridad que las gente garantizaba.

Tal vez y sin nadie proponérselo, en la ciudad el carnaval sirvió de puente de comunicación entre ricos y pobres. No eliminó las diferencias, pero al ritmo del baile y el canto, se producía una tregua social que aunque fuera por un par de días, hacía olvidar las penurias.

El carnaval de la ciudad debe mostrar nuestro lado alegre y festivo; nuestro pasado y nuestro presente, nuestra aspiraciones y fuerza para realizarlas. Al mundo le basta conocer nuestra cultura tropical hacerse una versión ampliada de nuestros defectos; Vienen los turistas y lo constatan; ¿eso es lo que nos deja el carnaval?