Las primeras salas del séptimo arte, en el olvido
- viernes 13 de julio de 2018 - 12:00 AM
EVOLUCIÓN
El cine, considerado como un séptimo arte por lo que transmite, mediante audios e imágenes, hace que las personas puedan entender por un nivel artístico, el mundo real. A medida que pasan los años, se ve un gran avance en la tecnología, siendo las salas de cine una de las evoluciones que, en su momento, era algo innovador, en que perdía las clásicas funciones.
La primera sala de cine en Panamá estuvo en San Felipe, entre calle sexta y cuarta, se trataba del teatro Aurora en 1909; en el siguiente año, se inaugura la sala Sara Bernard, cuyo nombre es a raíz de la actriz Sarah Bernhardt. Las entradas en ese entonces, tenían un costo de 0.50 centavos a 1.00 dólar en la capital, mientras que, en Colón, estaba alrededor de 0.25 a 0.75 centavos y las carteleras tenían funciones desde las 11 de la mañana hasta las 11 de la noche.
Con estas dos salas, paulatinamente fueron abriendo otros teatros como: el teatro Cecilia, El Dorado, Victoria, Capitolio, Trixie, Variedades, Astoria, Lux, Ideal, Palace, Tropical y otros.
En la década de 1960, 1970 y principios de 1980 surgió el autocine, caracterizado por la comodidad de llevar el auto y ver películas bajo las estrellas. El primero fue Autocine N° 1, ubicado en Viejo Veranillo. Se cobraban 0.60 centésimos por adulto y 0.10 centavos por niño. Luego abrió el autocine Pacífico con un costo de $1.50 a $2.00 por carro. También estuvo el Olímpico, Multicines y Freeway y, 30 años después, en 2017, se intentó revivir la experiencia del autocine en Costa del Este, con un precio elevado de $20 por auto.
La evolución ha sido tanta, que hoy las salas de cine están dentro de los centros comerciales; son amplias, tiene mejor calidad en sonido, efectos 3D y 4D, en esta última, las sillas se mueven, puedes sentir ciertos efectos que no había antes. El de entrada precio varía desde 4.85 hasta los 18 dólares.
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Negocio
El productor Oscar Faarad dice que los autocines son algo exclusivo, pues ‘es para la gente que tiene auto'. Aclaró que se pueden bajar los precios en los cines, ‘pero realmente el negocio del cine no está en las entradas, porque las entradas se reparten entre el distribuidor de la película, el establecimientos y los autores, en realidad el cine gana más en la venta de popcorn y bebidas'.