El linaje de la fantasía: 55 años de la “Tía Dora” y el legado Mckay
- miércoles 13 de mayo de 2026 - 12:00 AM
La noticia de que será homenajeada en el VI Festival de Literatura Infantil y Juvenil de Panamá 2026, a celebrarse en La Ciudad de Artes el 19 y 20 de mayo, le llegó como un estruendo de alegría a la Dra. Xochitl McKay de Delgado, destacada escritora, psicóloga y gestora cultural.
Pero no por la vanidad del aplauso individual, sino por la validación de una genealogía artística. Tras 55 años de labor ininterrumpida desde el emblemático Teatro Infantil Tía Dora, la escritora y directora panameña recibe el reconocimiento, con la mirada puesta en sus raíces.
La escritora es miembro distinguido de la Academia Panameña de Literatura Infantil y Juvenil (APLIJ).
Para la autora, este galardón es, en realidad, un tributo compartido con los seis Mckay que pavimentaron su camino: desde la pluma de Santiago y Guillermo, hasta la visión de Roberto y el pionerismo de su propia madre en el teatro infantil nacional.
“Crecí rodeada de artistas y gestores; parte de lo que soy se lo debo a ellos”, confiesa, subrayando que este premio representa la máxima aspiración para un creador dedicado a la niñez.
Escribir para los más pequeños es, a su juicio, un ejercicio de equilibrio precario. No se trata de simplificar, sino de actualizar códigos. El mayor desafío —explica— es entrar en el mundo del infante sin la arrogancia del “pensamiento maduro”.
“Se necesita jugar con sus fantasías y, sobre todo, respetar su inocencia. Hay que desarrollar un vínculo que permita capturar su atención sin imponer la lógica razonada del adulto”.
La entrevista toma un tono de urgencia al abordar el estado actual de la lectura. La autora no titubea al señalar a la tecnología como un adversario que ha “robotizado” el pensamiento crítico:los videojuegos han desplazado la capacidad de investigación y análisis.
McKay recalca que aunque celebra espacios como la Feria del Libro, sostiene que no son suficientes. Aboga por políticas públicas que conviertan la lectura en un eje transversal y leyes que protejan al autor de libros infantiles, evitando que su obra termine relegada a simples “bazares comerciales”.
Con un catálogo que supera las 30 obras de teatro y decenas de cuentos, su proceso creativo es pedagógico: cada texto pasa por un “filtro” de talleres donde los niños analizan y debaten las escenas.
Su próxima apuesta en la Ciudad de las Artes, La Cenicienta, un baile y un libro para ser feliz, rompe el canon tradicional: el premio del palacio es para la doncella que mejor lea.