[Cuento] Un saludo especial
- domingo 21 de diciembre de 2025 - 12:00 AM
Mi nombre es Celeste y tengo 10 años. Me encanta observar y hacerle caso a mi mamá; así consigo que me diga que soy obediente y me lleve a comprar todo lo que me gusta, claro, si sigo sus instrucciones.
Es domingo y seguro vamos a Félix a curiosear.
—Mami, ya se acerca Navidad y quiero ver lo último que ha llegado a la juguetería.
—Ten calma, hija. Debo recoger primero un vestido que dejé reservado en el área de envoltorio.
Al acercarnos a donde forran los regalos, vi que mi mamá saludó a la dependiente con un “Buen día”... y como no obtuvo respuesta, vi cómo su expresión facial iba cambiando de una sonrisa a una cara más seria.
Ella solo miraba a mi mamá, a quien escuché decir en voz muy baja: “¿Dónde se quedaron sus modales? ¡Esta juventud!
En realidad, yo me quedé mirando a la chica y me pareció que sus ojos decían algo que no podía entender.
Se le quedó mirando fijamente a mi mami, como tratando de hablarle. Mi mami volvió a decir, y ahora en un tono más fuerte, “Buenos días”, y otra vez el silencio respondió.
Luego mi mami me dijo que no copiara esos modales y que los saludos siempre se respondían.
Yo estaba algo curiosa por saber lo que decían unas letras pequeñas que podía ver en una esquina de su saco azul.
La joven, con su mirada gentil pero con ojos muy expresivos, le extendió a mi mami una hoja y una pluma y ella, al girarse, pudo leer: “Estoy a tu servicio. Tengo una condición en el habla, gracias por tu paciencia”.
Mi mamá, con cara de pena, se le acercó y le escribió: “Discúlpame, gracias por tu paciencia”, y las tres sonreímos a la par.