¡Quién se acuesta con chiquillas!

Existe una regla en la sociedad, y es que, cada generación es diferente a la anterior y así a la que viene, pero hay personas que quiere...
  • jueves 23 de septiembre de 2010 - 12:00 AM

Existe una regla en la sociedad, y es que, cada generación es diferente a la anterior y así a la que viene, pero hay personas que quieren ser chiquillos, a pesar que son viejucos, entre estos muchos profesores, que piensan que andando con jóvenes, se sienten como tales, cuando el tiempo pasa, la historia cambia.

Al profesor Herminio le gustaba salir con sus estudiantes los viernes de coloretes, a discotecas, bares y otros lugares de diversión, pero lo que hacían los jóvenes, era sacarle dinero para los tragos y las damas, le daban su tocada en algunas partes íntimas, para que se animara a pagar la fiesta de los pelaos.

Los colegas de la universidad, le advertían lo peligroso que era salir con pelas, ya que a parte que tienes que pagarle los tragos y pintas, te dejan abandonado, porque ellos se van a hacer otras cosas.

Una ocasión Herminio llegó con diez estudiantes, ---tres hombres y siete mujeres---, a una discoteca, le motivaron a pagar una botella de ron, dos platos de pollo con patacones y vinos para las mujeres, se sentía un rey, rodeado de mujeres bonitas, quienes le tocaban sus partes, para animarlo a seguir pagando.

No había viernes que fallara a la discoteca, que a pesar que estaba repleta de ‘pelaos’, el se sentía joven, inclusive en una ocasión, lució un pantaloncito corto, zapatillas y camisetas de rayas, para aparentar menos edad. ¡Pero que va papá, el viejo es viejo, aunque se tiña el cabello!

En una ocasión, Briceida, quien estudia geografía, quería explorar el cuerpo del profesor, quien no es tan feo que digamos, es velludo y tiene su cualquier cosa para defenderse, pero lo que más quería, la pela, eran los billetes verdes con el rostro de Jackson, que saturaban la cartera del profesor.

Por eso el profesor la sacó del grupo, se sentaron en una mesa aparte, donde empezaron a libar vino rojo, el favorito de Briceida, quien le confesó que era señorita y que nunca en su vida, había tenido un hombre, que no conocía el amor y que esperaba que la volvieran señora, en un hotel cinco estrellas.

El profesor quedó con la boca abierta, estaba a punto de quitarle el sello a una señorita, que ni con su esposa tuvo esa oportunidad---alegando que a su mujer, perdió la virginidad, al subirse a una bicicleta sin asiento---.

Ya en el hotel el profesor se metió en el baño, porque quería estar aseado, para poner a Briceida a hacer otra cosa, cuando sale, estaba Briceida acostada en la cama, en posición atrevida, que por casi se desmaya, al ver semejante tamal.

El profesor empezó a besarla por los pies, fue subiendo por las piernas y cuando iba a área húmeda, Briceida lo jaló hacia los senos, donde quedó como un ternero---amamantándose---pero al rato, quedó como dormido, lo que aprovechó otro estudiante, escondido en la habitación, para echarle un huevo crudo---postura de gallina---, en las nalgas, lo que aprovecharon para irse, no sin antes robarle todo el dinero, que tenia encima, que era producto de un mes de vacaciones en la U.

El lunes siguiente, el profesor Herminio regresó a clases, no quizo reclamar nada, por temor al escándalo en la U, ya que aún piensa que fue violado por el estudiante, a quien le pidió que por menos le devolviera la cédula.

Lo que si es cierto, es que el profesor Herminio, no se atreve a reclamarle a Briceida porque le hizo eso, ya que tenía intereses en ayudarle---primero con la nota de F a A y segundo, darle dinero para sus gastos, pero la hermosa muchacha, ---que no es ninguna señorita---, le aseguró que eso le pasó por andar con pelaítas que pueden ser sus hijas. ¡Porque el que se acuesta con chiquillas, amanece babeao!.

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