- miércoles 06 de febrero de 2019 - 12:00 AM
SABOR
Tacto, gusto, vista, olfato y oído: nuestros cinco sentidos, poderosos afrodisíacos que aumentan nuestro placer sensual y sexual.
Justamente su participación en el encuentro sexual lo convierte en una experiencia única, plena, satisfactoria y en la que, además, se descubran nuevas sensaciones y diferentes formas de vivir el erotismo.
Hoy hablaremos del gusto, presta atención.
Cuando pensamos en comida enseguida lo relacionamos con los afrodisíacos. Existe una lista de alimentos considerados potenciadores de nuestro deseo y apetito sexual, sin embargo, los afrodisíacos pueden ser realmente cualquier alimento que nos guste ya que afectan muchos factores a que éste sea así: la compañía de la pareja, el entorno donde nos encontremos, el lugar y la hora donde nos encontremos. Estos elementos tienen un significado para nuestro cerebro, por ejemplo, no es lo mismo tomarte una copa de fresas con nata en una comida de trabajo, que hacerlo con tu pareja en un jacuzzi acompañado de una copa de cava, asignándole una connotación sexual a las fresas.
Aunque también es cierto que muchos alimentos activan partes de nuestro cerebro, como por ejemplo el chocolate que contiene una sustancia llamada feniletilamina que puede activar la serotinina, es decir, pone en marcha nuestros centros de recompensa haciendo que la persona se sienta mejor, por ello es considerado un antidepresivo natural. Otro ejemplo a tomar son las ostras que activan unos neurotransmisores de nuestro cerebro favoreciendo la formación de las hormonas sexuales.
La imaginación que pongamos en nuestros encuentros eróticos al utilizar comida, activará nuestro deseo sexual y nuestra excitación tanto como queramos, sea con ostras o chocolate como con un plato de lentejas. Aunque en este sentido, tampoco debemos dejar de lado los besos, y el placer que su sabor nos proporciona. Basta recordar la escena mítica de la película nueve semanas y media.