El sexo tántrico está basado en la disciplina oriental del tantra

La práctica del sexo tántrico se basa en diferentes fases que la pareja debe seguir para experimentar las sensaciones tan placenteras y excitantes...
  • lunes 01 de junio de 2020 - 12:00 AM

La práctica del sexo tántrico se basa en diferentes fases que la pareja debe seguir para experimentar las sensaciones tan placenteras y excitantes que caracterizan a esta disciplina. Recuerda que la clave está en conectar con la pareja profundamente, estar atento a lo que se siente especialmente a través del sentido del tacto, de la vista y de la respiración. La meta final no es la eyaculación, sino alcanzar el clímax a través de un contacto físico extremo disfrutando al máximo de cada caricia, beso, aliento, mirada, etc.

Todo ello lleva a un aumento de la energía sexual la cual y a una gran satisfacción para la pareja. Se debe posponer el coito todo lo que sea posible y, finalmente, disfrutar de una penetración controlada y pausada, lo que genera un placer increíble y que el orgasmo se note en cada rincón del cuerpo.

El lugar y el ambiente del encuentro íntimo es muy importante en el sexo tántrico. Se debe practicar en un espacio tranquilo y relajado para ambos, en el que no haya nada que pueda distraer vuestra atención. Es recomendable aclimatar el lugar para la ocasión, creando un ambiente romántico y sensual. Puedes colocar almohadas y cojines suaves, flores, velas, incienso y, por supuesto, preparar algunos aceites o lociones aromáticos para las caricias y los masajes que vendrán.

Dominar el sexo tántrico no es algo sencillo y requiere de bastante tiempo de práctica. Para empezar, ambos debéis relajar la mente por completo y olvidaros de cualquier preocupación. También es fundamental que la confianza entre la pareja sea excelente y que los dos os mostréis con total seguridad frente al otro.

¡Empezamos por el contacto visual! Para ello, la mujer puede sentarse en el regazo del hombre frente a él envolviendo con las piernas su cintura. Debéis miraros a los ojos fijamente, pensar que es lo que siente el otro, que te hace sentir a ti y centrarse en cada una de las sensaciones que te genera la mirada de tu pareja.