- domingo 09 de septiembre de 2018 - 12:00 AM
SENSUALIDAD
A pesar de que en el tema del sexo cada uno tiene sus gustos y preferencias, lo cierto es que entre el género masculino triunfan aquellas posturas sexuales que permiten una penetración profunda y una gran excitación visual.
También son buenas opciones para ellos las posiciones que ocultan una cierta complejidad y requieren de habilidad para llevarlas a cabo.
Si quieres saber cuáles son las posiciones sexuales que dan más placer al hombre para aprovechar esta información y disfrutar muchísimo más de tus encuentros íntimos, presta atención al siguiente de artículo. Te mostramos las preferencias de los chicos en cuanto a posturas y te damos también una muestra de algunas posiciones que pueden hacerlo enloquecer de placer durante el sexo oral.
El andrómaco
Una variante del sometido que también se encuentra entre las posiciones sexuales que dan más placer al hombre es el Andrómaco. Con esta posición, los hombres disfrutan de una gran excitación al ver cómo su pareja es la que marca el ritmo y la intensidad de la penetración, están mucho más cómodos y consiguen retrasar el momento del clímax.
El perrito
No hay duda que una de las posiciones sexuales que dan más placer al hombre es la clásica postura del perrito. Las razones de su éxito entre el género masculino son varias, y es que además de una penetración trasera profunda, les permite recrearse visualmente y excitarse muchísimo echando a volar su imaginación.
El sometido
La mayoría de hombres valoran muy positivamente que su pareja tenga iniciativa en la cama y tome el control absoluto de la situación, lo que les resulta muy pero que muy excitante. Y la postura del sometido es perfecta para quedar a merced de la mujer y experimentar un gran placer con sus movimientos.
La butaca
A muchos chicos les encanta y les excita lo difícil, además de poder ver cómo su pareja disfruta muchísimo durante la penetración. Para ello, una de las posiciones para que un hombre sienta más placer es postura conocida como la Butaca, una postura en la que ambos marcan el ritmo y la intensidad de los movimientos.