Por: José Luis Agrazal
La Universidad de Panamá continúa produciendo conocimiento científico de impacto internacional desde sus aulas, laboratorios y centros de investigación. La casa de Octavio Méndez Pereira ha publicado, en lo que va de 2026, estudios sobre la calidad de la miel comercializada en Panamá, el deterioro ambiental y ordenamiento ecológico del Golfo de Montijo, así como el descubrimiento de una nueva especie vegetal en los bosques húmedos de Colón, hallazgos que evidencian el papel de la universidad pública como generadora de ciencia aplicada a la realidad nacional.
Estas investigaciones abordan problemáticas distintas, pero conectadas por un mismo propósito, comprender y proteger el territorio panameño. Mientras un estudio reveló que cerca de la mitad de las mieles comerciales analizadas incumplen estándares internacionales de calidad, otro advirtió sobre las presiones ambientales que enfrentan los ecosistemas costeros del Golfo de Montijo, al sur de Veraguas. A ello se suma el descubrimiento de una nueva especie vegetal en Sierra Llorona, una zona amenazada por la fragmentación de los bosques y la expansión humana.
Sin embargo, gran parte de estos aportes científicos pasa desapercibida fuera del ámbito académico. Muchos de los estudios desarrollados por investigadores panameños en colaboración con especialistas de universidades y centros internacionales son publicados en revistas científicas de alto impacto, escritos en inglés y bajo formatos técnicos poco accesibles para el ciudadano común. En medio del ruido político y social cotidiano, la producción científica nacional continúa avanzando silenciosamente, aportando datos y herramientas para comprender mejor el país.