Sin pistas de los sicarios que masacraron al abuelo ganadero en Chiriquí

  • domingo 25 de octubre de 2026 - 12:00 AM

Las autoridades judiciales avanzan a ciegas y contra el tiempo. A pesar del despliegue policial y los recientes operativos en la zona, aún no logran dar con el paradero ni con la identidad de los desalmados sicarios que ejecutaron de manera salvaje al respetado ganadero y agricultor baruense, don Rosa Reyes, en su propia residencia en Sangrillo, Barú, Chiriquí.

El sangriento crimen, que tiene sumida a la comunidad en el terror y la zozobra, sigue envuelto en un denso velo de impunidad.

En un intento por desenredar la trama fatal, el Servicio Nacional de Fronteras (SENAFRONT), en coordinación con la fiscalía, allanó una vivienda ubicada en el sector de Sangrillo Arriba.

La consternada viuda del difunto entregó a los peritos el arma de fuego que pertenecía al abuelo jubilado, buscando colaborar con el esclarecimiento de la tragedia.

Como resultado del operativo, lograron el decomiso de un arma de fuego calibre 22 con ocho municiones sin detonar, además de un teléfono celular y una piqueta de madera.

El crimen ocurrió la noche del miércoles 7 de octubre, cuando a bordo de una motocicleta los asesinos irrumpieron en la tranquilidad del hogar de don Rosa Reyes.

Con engaños, los sicarios lo llamaron a la puerta y, en el preciso instante en que la víctima asomó el rostro, desataron una despiadada lluvia de balas que acabó instantáneamente con su vida.

La víctima presentaba tres heridas de bala en el pecho, la misma cantidad en la cabeza y en el cuello, dos en la espalda y golpes infligidos con un objeto contundente en el cráneo.

Lo más extraño para los investigadores es que los gatilleros no tocaron ni un solo centavo ni se llevaron pertenencias de la propiedad; fueron directo a ejecutarlo a sangre fría, mientras su desgarrada esposa presenciaba el dantesco espectáculo desde el interior de la vivienda.