La secuestró, se casó con ella y la mató

La banda criminal estaba integrada por varios delincuentes de alta peligrosidad
  • domingo 23 de abril de 2023 - 12:00 AM

Una noche de abril de 1990, a orillas de una carretera en Oklahoma City fue hallado el cadáver de una mujer.

Nadie sabía quién era y en primera instancia pensaron que se trataba de una muerte por accidente de tránsito, pero con el fallecimiento de la mujer se descubrió la terrible vida que llevó por muchos años, vida que terminó en esa carretera en medio de la nada.

Su verdadero nombre era Suzanne Maree Sevakis, ese fue el nombre que le dieron cuando nació, sin embargo, el hombre que la secuestró de pequeña se lo cambió en varias ocasiones para que no los ubicaran.

Se cree que Franklin Delano Floyd secuestró a la pequeña Suzanne y a sus hermanas en un periodo entre 1973 y 1975. Su madre para ese momento estaba presa, por intentar cambiar un cheque falsificado. Cuando salió de prisión no encontró a sus hijas. Intentó reportarlo pero las autoridades le dijeron que como Franklin era el padrastro, él tenía derecho a llevárselas.

La madre de estas menores logró encontrar a sus otros hijos, pero no volvió a ver nunca más a Suzanne.

Floyd le cambió el nombre y le puso Sharon Marshall y la hizo pasar por su hija biológica. La hermosa niña de cabellos rubios y ojos claros creció, se convirtió en una joven hermosa e inteligente. Se graduó en 1986 y se ganó una beca completa para estudiar Ingeniería Aeroespacial en el Instituto de Tecnología de Georgia, pero Floyd no le permitió seguir estudiando y se mudaron a Tampa, Florida, donde la puso a trabajar como bailarina nudista.

Posteriormente, Sharon salió embarazada y tuvo a su hijo Michael Hughes. Las otras bailarinas sabían que había algo raro con Floyd y les parecía extraño que siendo Sharon su hija, este la tuviera trabajando como nudista.

Sharon vivía presa, inmersa en al miseria y el maltrato por parte de Floyd, quien la mantenía amenazada con hacerle daño a su hijo Michael si ella hacía algo que no debía. Así transcurrió su vida, hasta que fue asesinada.

En 1995 fueron hallados los restos de Sheryl Ann Commesso, una bailarina que trabajaba en el mismo club nudista que Sharon y quien había desaparecido años atrás, luego que Floyd mantuviera una fuerte discusión con ella al punto que la golpeó frente a todos.

La causa de muerte de Sheryl fueron múltiples golpes en su cuerpo y dos disparos en la cabeza. Tras su desaparición Sharon y Floyd se fueron y la casa rodante donde vivían fue incendiada.

Posteriormente, Sharon fue hallada muerta en la carretera, pero ese no era el final, Floyd luego dejó a su hijo en una casa de acogida.

Al pequeño Michael lo adoptaron. Sus padres contaron que cuando llegó a su vivienda el niño tenía limitado control muscular, no hablaba y a menudo experimentaba un comportamiento histérico.

Ya que no le habían probado nada a Floyd, cuando salió de prisión trató de recuperar la custodia del pequeño Michael, pero no se la dieron pues una prueba de ADN reveló que el niño no era su hijo biológico.

Luego, el 12 de septiembre de 1994, ingresó a la escuela primaria donde estudiaba Michael y lo secuestró junto al director del plantel. Al adulto lo soltó, pero a Michel se lo llevó consigo. Dos meses después Floyd fue arrestado, pero no tenía a Michael, cuyo cuerpo nunca fue encontrado.

En una entrevista que le hicieron, dijo que el mismo día que secuestró a Michael lo asesinó de dos tiros en la nuca.

Floyd fue sentenciado a la pena de muerte, pero falleció mientras estaba en el corredor de la muerte el pasado 23 de enero de 2023, a la edad de 79 años.