Por: José Caballero
El 22 de octubre no es una fecha cualquiera en el calendario de Panamá. Ese día del año 2006, la ciudadanía tomó en sus manos el destino de la vía interoceánica a través del Referéndum de la Ampliación del Canal. Con un contundente respaldo del 76.8%, el país decidió mirar al futuro y dar el visto bueno a la construcción del Tercer Juego de Esclusas.
A dos décadas de aquella consulta popular, el impacto de esa decisión soberana es innegable. La ampliación no solo transformó la infraestructura global al permitir el paso de imponentes buques Neopanamax, sino que consolidó la posición geográfica de Panamá como el gran centro logístico de las Américas.
Más allá de las colosales cifras de ingeniería y los millones de toneladas de carga adicionales, este hito demostró la capacidad de un pueblo para consensuar un proyecto de Estado a largo plazo.
En tiempos de incertidumbre climática e hídrica, recordar el referéndum de octubre nos invita a emular esa misma valentía. El Canal ampliado permanece como testimonio de que la unidad, la participación ciudadana y una visión compartida pueden transformar el destino de una nación y fortalecer su presencia en el escenario mundial.
Estudiante de Periodismo