Primer crimen bajo el mandato de J. C. Varela

Tres colombianos murieron asfixiados cuando delincuentes entraron a su casa a robar
  • jueves 03 de julio de 2014 - 12:00 AM

DESGRACIA

A las 3:00 de la tarde del primero de julio, el presidente Juan Carlos Varela le dio un plazo de 30 días a pandilleros del país para que se entregaran y cesaran la violencia. Pero hubo quienes se hicieron los sordos a ese llamado.

Mientras Varela pedía tregua dos delincuentes ingresaron a una vivienda y apagaron la vida de dos mujeres colombianas y un niño de 5 años. Los tres murieron y pasaron a la lista de las primeras personas en ser asesinadas bajo el mandato de Varela.

El hecho

Las víctimas tenían un mes de haber llegado a Panamá y alquilaban una casa en el sector de El Crisol, distrito de San Miguelito.

Claudia Johana Murillo y Elsy Johana Horide, de 31 y 22 respectivamente, eran oriundas del departamento de Buenaventura, Colombia, al igual que el hijo de Claudia, de cinco años.

El hecho ocurrió en la casa G-24, ubicada en la calle Alicante y que era arrendada por tres de los familiares de las víctimas.

Cuando Claudia y Elsy llegaron a la vivienda hicieron esfuerzos para recolectar dinero y así ayudar a pagar la renta entre todos.

Buenas personas

El Siglo conversó con una pariente de las víctimas, quien prefirió no revelar su nombre por seguridad. Ella aseguró que las hoy difuntas eran buenas personas.

Con rostro decaído la mujer no quiso profundizar en la información porque no tenía autorización del resto de la familia. La pariente dijo que Claudia se ganaba la vida vendiendo arroz con leche y Elsy, en un proyecto de construcción.

Claudia era madre soltera. Se inventaba mil maneras para generar dinero y sacar a su hijo adelante, quien cursaba kínder.

El dinero, fruto del trabajo de Claudia y por el que les quitaron la vida, estaba dentro de una alcancía.

Tragedia

El martes, Claudia, Elsy y el pequeño estaban en la casa. Sus otros tres familiares habían salido a realizar diligencias.

Los delincuentes aprovecharon que estaban solas y violentaron la cerradura de la puerta para entrar.

Al ingresar a la casa, lo malhechores sometieron a sus víctimas y las amordazaron con cinta adhesiva, luego las metieron en un clóset.

Los delincuentes registraron la casa, pero solo pudieron llevarse una alcancía en la que estaban los ahorros de Claudia.

Posteriormente, los tipos abandonaron a sus víctimas, aún amordazadas.

Al salir a la calle principal, tomaron un taxi y se fueron. A la altura de Villa Lucre, policías del grupo Lince vieron el taxi y a unos sujetos con actitud sospechosa dentro.

Los hombres, dos colombianos, mantenían una alcancía y algunas joyas. Los extranjeros quedaron detenidos. El taxista quedó libre luego de que se corroboró que no tenía nada que ver en el hecho.

A las 6:00 de la tarde una llamada a la Policía alertó de tres personas muertas en una casa. Era una hermana de Claudia, quien también denunciaba el robo de unas alcancías.

‘Ellas se habían ido a Panamá buscando un mejor futuro para su familia’, dijo Claudina Mayoma, madre de Claudia, al periódico colombiano El País.

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