Una luz en medio de la oscuridad
- sábado 05 de noviembre de 2022 - 12:00 AM
Hace unos meses, un adolescente de 16 años asesinó a tiros a un menor de edad de 15 años.
Dos vidas quedaron arruinadas ese día. Por uno de ellos lo único que se puede hacer es justicia, pero el otro aún tiene esperanzas, si decide darle un giro a su vida.
Ese menor de 16 años, a quien ya le pesa una vida en sus hombros, creció en un entorno difícil, como cientos de niños y niñas que crecen rodeados de violencia, en hogares disfuncionales, con padres pandilleros, asesinos, ladrones, o madres que también están inmersas en ese mundo delictivo.
Pero, aunque usted no lo crea, hay una luz de esperanza al final del camino. Hay jóvenes y adultos que han logrado cambiar sus vidas, y hoy en día después de haber cometido crímenes, robos, tráfico de drogas, entre otros delitos, se encuentran limpios y libres.
La Fundación Jesús Luz de Oportunidades, brinda, exactamente, eso, una luz en medio de tanta oscuridad, para quienes tienen las ganas de cambiar de corazón.
Un ejemplo de ello, es un joven a quien hoy llamaremos ‘Carlos'. Él estuvo preso por homicidio, pero tras pagar su pena, hoy es libre y ha logrado graduarse de una carrera en comunicaciones en la universidad.
Pero la vida de ‘Carlos', seguramente, no fue como la de otros niños que crecen en otros entornos saludables y he aquí su historia: A los 11 años ‘Carlos' empezó a delinquir. Arrancaba collares, robaba celulares, carteras y un año después ya pertencía a una pandilla.
La pobreza, el entorno y las escasas oportunidades no llegaban a su hogar, ni al barrio ubicado en el centro de la ciudad donde residía. Él asegura que lo hacía para ayudar a su madre, pues vivían en una situación tan precaria que con la corta edad que tenía, debía ver como ayudaba a llevar el sustento y mantenerse por sí mismo.
‘Íbamos a la escuela, pero nos sacaban porque no teníamos el uniforme completo. Íbamos en chancletas, porque no había dinero para comprar zapatos, no teníamos ni cuadernos', asegura.
‘Carlos' contó que varias veces acompañó a uno de sus amigos, a su casa y allí se encontraban a la madre de éste, prostituyéndose, para poder conseguir algo de dinero y así alimentar a sus hijos.
Estas son situaciones que niños de esa edad no deberían presenciar, pero, para ellos, ya era algo normal.
Sin darse cuenta a los 12 años de edad, ‘Carlos' ya tenía un arma de fuego en la mano con la que arrancó vidas.
A los 13 años, edad en la que debería estar iniciado sus secundaria, cayó preso por homicidio y robo.
Pero la vida aún le tenía más obstáculos por delante y pruebas más difíciles de superar.
A los 16 años, ‘Carlos' tuvo un hijo, pero el pequeño nació con parálisis cerebral.
‘A esa edad yo era un niño, y tenía que criar a otro niño con esa enfermedad, con la situación en la que había nacido, y con la toda la situación que ya yo venía pasando. Yo tenía que salir hacer el doble de delito que hacía antes, para poder comprar medicinas, que si pampers, que si la comida', sostuvo.
Manifestó que donde creció la pandilla era su única familia, donde el único apoyo lo encontraban en ellos.
Como no los dejaban entrar a la escuela porque no contaban con las camisas o zapatos, entonces se iban a la calle, ese era el refugio.
‘Éramos como 18 niños de la misma edad en ese tiempo, y vi a muchos de ellos morir y caer presos', destacó.
Posteriormente, volvió a caer preso, y a los 18 años conoció en un centro penitenciario a Rafael Zeballos, quien es el director de la Fundación Jesús Luz de Oportunidades.
Ellos lo llevaron a la fundación y él le dijo que quería cambiar su vida, que quería estudiar y salirse de esa vida.
‘Él me brindó el apoyo, me pagó la escuela desde primer año', indicó.
Este año Carlos se graduó de la universidad de una carrera en comunicaciones.
‘Quiero que los otros muchachos se vean en mi espejo, que si se puede, que uno tiene que tomar las decisiones correctas, en el momento correcto y el momento correcto es ahora', dijo Carlos.
Oportunidades
Rafael Zeballos, director de la fundación Jesús Luz de Oportunidades, indicó que en diciembre de este 2022, cumplen 14 años de estar funcionando y han tenido resultados positivos, Carlos es uno de ellos.
Dicha fundación fue idea de Ricardo Tribaldos, quien reunió a varios colegas del ámbito empresarial para sacar adelante este proyecto que tenía como objetivo ayudar a disminuir los índices de inseguridad y qué mejor manera que brindándole una segunda oportunidad a personas infractoras de la ley.
‘Tratamos de atacar la raíz del problema que son los actores que están cometiendo delitos, que están en el mundo de la violencia, de las pandillas, que están en las cárceles', indicó Zeballos.
Agregó que buscan rescatarlos, sumarlos a un programa de la fundación y hacerlos pasar por un proceso científico de resocialización para luego insertarlos en oportunidades laborales en el sector privado.
‘Es un plan integral, porque empezamos por captar a esta población que está participando activamente, cometiendo delitos, convencerlos de que cambien su vida y una vez que ellos aceptan esa invitación pasan por un proceso', explicó.
Continuó diciendo que cada uno de los participantes son evaluados psicológicamente a través de trabajadores sociales, criminólogos y levantan un perfil de cada persona, ven cuáles son sus debilidades, fortalezas y oportunidades que pueden tener para ser personas de bien y para poder desempeñarse en la sociedad.
Basándose en esa evaluación, le diseñan un proceso de resocialización y cuando cumplen con cada etapa, pasan a un equipo que trabaja en departamento que le llaman ‘Oportunio', que es la parte de la inserción laboral.
Ellos son personas que se especializan en reclutamiento, que trabajan de la mano con los encargados de recursos humanos de las empresas.
‘Con base en las necesidades de la empresa, los reclutadores ven qué candidatos cumplen con los requisitos para poder enviarlos a entrevistas de trabajo', sostuvo Zeballos.
En Panamá y Latinoamérica, el 70% de las personas que salen de una cárcel, regresan a ella, porque reinciden en el delito.
La Fundación busca evitar que estas personas reincidan. Todos los días reciben grupos de personas que vienen del Cefere, de La Joya, La Joyita, entre otros centros penitenciarios de diferentes provincias.
Estas son personas que están próximas a salir, pero intervienen desde antes para que cuando salgan, éstos ya hayan cumplido con parte del proceso.
La Fundación Jesús Luz de Oportunidades ha logrado insertar en plazas de trabajo en empresas privadas a un total de 1,450 personas en 14 años, y más del 80% de estas inserciones laborales han sido en los últimos cinco años.
Probabilidades
El criminólogo, Eduardo Montenegro, manifestó que muchas personas que cometen delito y han quedado detenidos (por condena o detención preventiva), luego de su salida de prisión, no han vuelto a cometer delito alguno; esto se debe, a los rigores de estar detenido, por ejemplo que están en una celda y no tienen libertad de tránsito, o las situaciones de violencias que existe en las cárceles de agresiones físicas, psicológicas e incluso violaciones carnales.
Agregó que en el caso de los jóvenes que están en pandillas, podemos ver que éstos comienzan su actividad desde su adolescencia cuando su personalidad se comienza a formar y por ello, inculcando al mismo buenos valores e inclusive con la ayuda interdisciplinaria (psicológicas, etc), si pueden reinsertarse en la sociedad más fácil que un adulto.
Ahora, bien, en el caso de los adultos cuando son delincuentes primarios hay una tendencia a no volver a delinquir, salvó cuando se trata de violadores que de acuerdo a expertos en psicología son difíciles de rehabilitar.
Montenegro sostuvo que en Panamá, hay una falla constante de los gobiernos desde 1990, a la fecha; porque, no se ha hecho una intervención correcta en sectores considerados cómo zona roja y dónde existen pandillas.