Camillero de hospital, payaso en fiestas
- lunes 28 de mayo de 2018 - 12:00 AM
HISTORIA
Pedro Vergara vive en medio de la tristeza y la alegría.
En la sala de Urgencia del Hospital Santo Tomás, donde Pedro tiene un año y seis meses de ganarse la vida como camillero, ha visto innumerables sufrimientos de pacientes que llegan allí diariamente.
Pero cuando deja a un lado ese oficio, se despoja de su uniforme y se pone otro: se transforma en un abrir y cerrar de ojos en el payaso ‘Torombolo', que reparte alegría a grandes y chicos.
-Después que cumplo con mi trabajo de camillero, corro, me quito el uniforme y me pongo el de payaso- confiesa este trabajador público de 50 años.
El está parado en las afueras del hospital Santo Tomás. Una ambulancia llega con un paciente y los policías de la sala de guardia salen con su libreta para apuntar los datos.
Como camillero, Pedro, que en su juventud fue ‘Rover Scout', confiesa que vive en carne propia los sufrimiento de las personas que llegan heridas al cuarto de urgencia.
Sus ojos han visto de todo. La lista sería larga. Pero recuerda dos casos en particular que lo impactaron: el de un señor que llegó con un puñal clavado en la cabeza y otro que caminaba en una acera y se cayó y se partió la columna por la mitad.
-Cuando veo estos casos, como ser humano, siento mucha tristeza y trato de ayudarlos en lo más que puedo, dándole ánimos.
Lo primero que hace Pedro al llegar a su trabajo es revisar su uniforme, luego recorre el área por si hay que subir a un paciente a alguna sala o pasar otro de una camilla a otra y limpiar las camillas que estén sucias.
Diariamente, el camillero atiende entre 75 a 85 paciente y no se da abasto.
-Los viernes, sábado y domingo la sala se congestiona de manera horrible y a veces no hay cama- dice.
Se viste de payaso
Para olvidar un poco los sufrimientos que ve en el hospital, al salir de su trabajo sale corriendo y se pone su otra indumentaria: la de payaso ‘Torombolo'. Trabajo que disfruta hacer especialmente los fines de semana o cuado se lo pidan.
-Tengo 35 años de ser animador en fiestas- dice.
Otra ambulancia llega con la sirena a todo volumen.
-El payaso ‘Torombolo' nació en una fiesta en 1989. En la escuela siempre me gustó la actuación.
Pedro no conoció a su padre. Murió cuando él apenas era unbebé. Creció sin el amor de su padre.
-Sé cómo es la tristeza de un niño que no tiene a su padre y como sufrí eso, me encanta ver a los niños felices.
‘Torombolo' anima todas las fiestas relacionadas con niños, despedidas de solteras, eventos políticos y en iglesias.
-Me he presentado en actividades ante más de 5 mil personas- dice con orgullo.
Cobra entre 100 a 150 dólares en sus funciones.
La carta
Una anécdota que recuerda fue hace 15 años cuando una niña le entregó una carta donde le decía: ‘Te amo mucho payaso ‘Torombolo', Dios te bendiga'. Muchos años después se encontró aquella niña, de 25 años y le mostró la carta. La chica se puso a llorar.
-Por un lado los veo sufrir, pero por otro lado los hago reír y creo que eso es lo que compensa mi vida- dice Pedro.
Se despide y entra a la sala de urgencia. Quién sabe a quién le tocara robarle una sonrisa ho y.
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SATISFACCIÓN
‘Yo soy payaso con pintura y sin pintura', dice Pedro Vergara con una sonrisa de satisfacción.
35
años lleva personificando a ‘Torombolo'