Los Juegos de Suerte y Azar y el surgimiento de la Lotería
- domingo 05 de abril de 2026 - 12:00 AM
Las leyes que prohibían los juegos de suerte y azar enfrentaban un cambio, ´porque ahora la utilidad de las ganancias serían destinadas en beneficio de la Real Hacienda. No hubo alternativas y el espíritu del recurso pecuniario venció al discurso de prohibición. En esta escena apareció el juego, pero ahora con virtudes que no era necesario explicar. En la España conservadora del siglo XVIII aparece la idea de la lotería. Con ínfulas de superar los males de los juegos de dados y naipes, se dicta la Real Cédula el 31 julio de 1745, donde se formalizaba el juego. En este caso, serían los reverendos, arzobispos y obispos quienes se convertían en autoridades responsables de proclamar los bandos de la distante España como La Nueva España, el actual México, Nuevo Reino de Granada y el Perú.
Se diseña una nueva política en la dirección de los asuntos del gobierno cuando el despotismo ilustrado de Carlos III, tan contradictorio en sus decisiones, terminó cerrando la Universidad de San Javier en Panamá. Este monarca lleva a la ejecución, en 1763, la reglamentación de la Lotería. A partir de ese momento, este juego de azar comienza a recorrer las nuevas tierras de América con algunas diferencias, adaptándolas al medio en que se establecían. Aparece en el siglo XVIII la lotería en Perú en 1776; en México, el 20 de diciembre de 1769 y en Chile en 1778. En Cuba se realiza el primer sorteo el 11 de septiembre. Todo lo anterior representaba un cambio en la política de España con relación a la visión de eliminación de los juegos que fue cambiando, ya que habían perdido el control de los juegos y buscaban mediar entre una alternativa que pudieran controlar los juegos y obtener ganancias.
La salida resultó con medianos triunfos y las regulaciones específicas de los juegos de dados y naipes siguieron en el diario vivir de los vecinos en las prácticas clandestinas. ¿Qué se buscaba? En realidad, la respuesta la obtenemos de José María Cordoncillo quien escribe al respecto lo siguiente: “un sistema de juego que no fuese tan perjudicial como los privados y los de suerte; proponiendo un juego más inocente que todos y más útil de los que se conocen.” (Cordoncillo, La Real Lotería de Nueva España. Anuario de Estudios Americanos. p. 207)
En fin, lo que cambiaba —según Cordoncillo— es que la lotería si bien era un juego menos perjudicial tenía la diferencia de ser controlado por el Estado, aunque otros querían mantener los juegos con la distinción de ser manejados por particulares. El resultado era saldar el problema y que las ganancias pasasen a la Real Hacienda. Sin embargo, las restricciones siguieron con leyes donde se amenazaba con 200 azotes y 10 años de galera el que vendiese naipes sin sello.
Ante esta situación, la explicación nos la brinda Cordoncillo quien señala lo siguiente: “La Lotería es un juego de azar. Uno más. Pero también es una institución del Estado. A diferencia es un juego más ambicioso, ya que el Estado es el especulador y los jugadores el pueblo”. (Cordoncillo p. 203)
En el caso de Panamá, la Lotería aparece en el siglo XIX, aunque a la vez se continuaba con los otros juegos coloniales. Pero la pregunta sería: ¿Por qué la Lotería no existió en la colonia en Panamá? Con la respuesta solo estaríamos especulando, pero es probable que el carácter transitista del Istmo influyera, ya que, en el periodo del auge comercial de las Ferias de Portobelo (1606 – 1739), aún no había ganado importancia. Además, la lotería no se había establecido ni siquiera en España en ese periodo. Además, cuando desflorece el auge comercial, la población había disminuido y la llegada de los barcos era más espaciada.
En la primera mitad del siglo XIX, la depresión económica en Panamá había tomado aliento, cuando se descubren las minas de oro de California. Se empieza a construir el ferrocarril y el paso de hombres, mujeres y toda clase de personas que cruzaban del Atlántico al Pacífico crearon las condiciones propicias para la creación de la Lotería; además, la ciudad había cambiado de aspecto: en la Calle de la Merced se veían, en 1853, grandes hoteles con letreros en francés, inglés y alemán. (Gasteazoro, Muñoz, Araúz. Historia de Panamá en sus Textos. Tomo I) En virtud del auge comercial, la Cámara Provincial de Panamá dicta la Ordenanza Pública para el establecer la primera Lotería.
Luego se dieron varias concesiones a particulares sin resultado positivo hasta constituirse en 1882 la Lotería de Panamá, como una institución pública con su ramo de beneficencia, concepto que continúa hasta la actualidad.