Gaspar Octavio Hernández: El Patriota III parte
- sábado 07 de marzo de 2020 - 12:00 AM
El 23 de mayo de 1915 apareció en La Estrella de Panamá una nota de redacción en el tono siguiente: ‘la poesía, a la que con gusto hemos dedicado nuestra columna de honor, es un rayo de consuelo que desciende de lo alto' de un bardo panameño hasta el indiferentismo de nuestro pueblo y cava muy hondo el brote de noble sentimiento de patriotismo, necesario en estos momentos de grandes expectaciones para la patria'.
Ese bardo panameño era Gaspar Octavio Hernández cuyo poema ‘Canto a la bandera' refleja la expresión del sentimiento profundo del poeta.
Usa distintas figuras para hilvanar sus ideas y entre ellas empieza: ‘Se detuvo el mancebo en la rampa frente al mar transparente. Comenzaba a brillar la mañana. En uno de los mares de Aguadulce fondeadas en el puerto, hercúleo marinero de color de broncecantando un alegre cantar de aldea -enarbolando el pabellón tricolor del Istmo'.
El hombre es de bronce, es decir, negro con distinción y pobre (cantando un cantar de aldea), pero ese hombre tiene el orgullo de enarbolar el pabellón. Y con honor lo hace en el puerto y frente al mar tranquilo y en el arboral de la mañana. Toda esa escena hizo brotar pinturas del ambiente aldeano y se hizo prosa.
Y prosigue Hernández, que en su segunda estrofa escribe: ‘El mancebo sintiéndose inquieto de entusiasmo: el entusiasmo lo hizo poeta y le inspiro este cantar'. El fuerte marinero ante la esplendidez del tranquilo mar en el puerto, ante la inmensidad de aguadulce hace poesía en sentimiento de patria inspirado en el mar. El ‘Canto a la Bandera' es un poema patriótico porque el caminar de poeta Hernández, fue un caminar de exaltación a la patria.
La bandera es símbolo y los versos de Hernández son explosivos y de fervor patriótico.
La bandera es la patria y sus paisajes. El poeta retorna otra vez a la figura del mar cuando escribe: ‘!Bandera de la patria Las estrellas en tu fulgor derraman perennemente vividas. Por ellas, los hombres rudos, y las mujeres bellas en patriotismo férvido se inflaman'.
En fin nueve las estofas del ‘Canto a la Bandera' y ante esto el poeta arremete con patriotismo con otro poema.
En los versos de Gaspar Octavio Hernández hay una multiplicidad de estrofas con una sensualidad musical con rasgos cromáticos, donde el paganismo, el exotismo y los símbolos adornan sus versos. En él encontramos un romántico que se manifiesta con el arte modernista. Su decorosa expresión formal se materializa con el sentimiento patriótico como se aprecia en el poema Alma Patria cuyo título ya nos evoca el amor a la patria.
¡Istmo de Panamá! Tierra de amoresque del fondo del mar surgiste un día, para enlazar el Norte al Mediodía con guirnaldas de perlas y de flores.
¡Patria del corazón! Tierra que a solas cantas las glorias de tus dioses lares, mezclando la canción de tus palmares con la canción eterna de las olas.
Si alguna vez, el viento enfurecido, mi nido arranca de tus verdes frondas, si he de volar a que mis penas hondas hallen amparo en extranjero nido.
Este poema escrito en cuartetos destaca el hondo sentimiento patrio. Describe la naturaleza patria ligada a sus sentimientos que se construyen con el lenguaje modernista. En un país donde lo vulgar suele ser lo cotidiano elude el lenguaje chabacano, Gaspar Octavio Hernández, en este poema, trata de mantener la dignidad del verso y lo lleva a una cima estética de hondos sentimientos nacionalistas. De ahí concluye:
‘Porque con tal vigor infundió vida en mi vibrante corazón tu aliento, que en mis horas más íntimas te siento, para siempre conmigo confundida'.
La patria se personifica en estos versos y genera una catarsis en el lector que siente cautivado por estos versos que pueden sacudir el alma de cualquier panameño.
Por su prematura muerte quizá su poesía se hubiese madurado hacia formas y expresiones de otras modalidades vanguardistas. No obstante, vemos en ‘Canto a la Bandera' una rebeldía sociopolítica, tesis esta que niega una poesía de huida o de ostracismo propio de los modernistas, que algunos tratan de definir su estilo.
No es el poeta Hernández el patriotero de rebeldía acomodada. Sus líneas esculpen gritos internos inflamados de fuertes ráfagas de expresiones de reanimación colectiva.
Panamá para el poeta es Tierra de Amores, maza que emergen de las entrañas del fondo del mar para atar el norte al mediodía.
Panamá es el lugar de vida donde el poeta mora en su nido. Impresionante conjunción de ideas donde el vivir en ella le imprime en su corazón fuerza mediante el aliento suave y fuerte ‘en mis horas más íntimas te siento' La patria es fuerza y lo plasma también en el poema A PANAMÁ de noviembre de 1914, cuando escribe lo siguiente: ¡Cíñete casco de adalid¡ Entona no himnos de paz sino canción guerrera.