Energía fotovoltaica por sistema prepago: ahorro y sostenibilidad
- martes 21 de abril de 2026 - 12:00 AM
Contenido presentado por el Ministerio de la Presidencia
La Oficina de Electrificación Rural (OER) del Ministerio de la Presidencia, a través de su director, Antonio Clement, presentó una propuesta para implementar mecanismos de medición de consumo y cobro en los sistemas de paneles solares de comunidades remotas. El objetivo es garantizar que estos usuarios reciban un servicio similar al de quienes están conectados a la red eléctrica nacional.
“La propuesta está pensada para áreas remotas distantes de la red, donde las líneas eléctricas no van a llegar por ahora. Se planea un sistema por casa, donde cada hogar tenga un kit con medidor para pagar por su consumo; es un modelo individual basado en energía solar”, explicó Clement.
El director de la OER enfatizó que el mecanismo busca que los sistemas fotovoltaicos gestionados por la institución reciban un mantenimiento adecuado, garantizando la sostenibilidad de las soluciones y protegiendo la inversión del Estado.
“Los sistemas solares que se han puesto en el país, todos, sin excepción, se dañan porque nadie les da mantenimiento. Se daña el control de carga, el inversor, la batería y ya, se perdió”, detalla Clement.
Y es que, al no haber un técnico especializado que revise esos equipos que funcionan en áreas remotas, ya sea en una residencia, en una escuela o en un centro de salud, se van deteriorando y no llegan a completar su vida útil. “Los sistemas solares están diseñados para que duren unos 25 años. Entonces, usted los reemplaza. Pero no duran ni cinco. Eso es un desperdicio de dinero del contribuyente”, afirma.
“Queremos llegar a esos lugares donde no llegará la línea en 15 a 20 años de la siguiente manera: nosotros aportando los equipos a través de nuestros distintos programas, pero como en una especie de concesión, ya sea las empresas que tienen la concesión de energía u otras empresas como Acciona, que es la más reconocida, puedan tener ese espacio para cobrar una especie de mensualidad”, detalla el ingeniero Félix Castillo, director regional de la OER en Coclé.
Esta mensualidad no es un cobro por la luz del sol, que efectivamente es gratis. Es un cargo por el proceso con el que los equipos instalados transforman la luz del sol en energía eléctrica, que sí tiene un costo.
“Ese costo va a ser en parte asumido por nosotros al aportar los paneles, los inversores y la batería, pero el consumo de energía, para poder que la empresa a cargo te dé mantenimientos cuando se te dañe un panel, un inversor o la batería, que es lo primero que se puede dañar, no tengas ese dolor de cabeza, que es lo que sucede con muchos equipos que se han dado a escuelas, a centros de salud, a familias que viven en ambiente rural, que han hecho el esfuerzo, pero que a los 2 ó 3 años se les daña la batería y no pueden comprarla, y ya empieza a caducar todo lo demás, porque una vez no funciona un elemento se van a ir deteriorando los demás”, explica Castillo.
“Podemos entrar a un determinado número de casas que necesitan la energía, porque ya la energía no es un lujo, es una necesidad. Suministramos ese equipo, pero es poco lo que dura el beneficio porque nos estamos quedando limitados en quién le puede dar mantenimiento a ese equipo. El nivel económico o la capacidad de algunas casas dentro de esa población sí podrán darle el mantenimiento, reemplazar algunos equipos cuando se dañan, pero ¿y el resto?”, cuestiona.
El costo de una batería de litio, cuya duración puede llegar hasta 10 años, es de unos $2,500.00. Es difícil que una familia que vive en un entorno rural pueda hacer frente a estos gastos, mientras que, con una cuota mensual, la que decida la familia, de acuerdo con sus ingresos y posibilidades, se podría mantener ese servicio de manera indefinida.
Así como las personas, familias, negocios o centros comunitarios que están conectados a la red eléctrica, deben cubrir los costos de su consumo a la distribuidora que se hace cargo de la administración, cobra por el servicio y es responsable del mantenimiento y de reparar los posibles daños que ocurran, quienes se sumen a los proyectos remotos con energía fotovoltaica tendrán la misma posibilidad.
Actualmente, en comunidades donde se han hecho este tipo de proyectos se ha querido comprometer a las comunidades, estableciendo comités o cooperativas, pero sin un compromiso formal de un pago mensual es muy difícil lograr la responsabilidad de todos.
“Estamos haciendo un complejo programa que incluya varias opciones, dependiendo de cada estrato familiar relacionado con la cantidad de consumo. No queremos imponer algo, sino que se está en comunicación con la Secretaría de Energía, con la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP), incluso queremos integrar a las distribuidoras que son las que tienen la concesión energética para que se aporten todas las ideas necesarias para que este proyecto sea moldeado y sea beneficioso para aquellas personas que en realidad necesitan tener el acceso a la energía”, resalta Castillo.
“No estamos hablando de pagar grandes cifras, estamos hablando de que paguen el mismo promedio que pagan todos los panameños”, señala Clement. “Pero al pagar bajo ese régimen se le puede exigir a una distribuidora que dé mantenimiento a esos equipos”, agrega.
La intención de la OER es iniciar este año al menos con un plan piloto, dependiendo de la capacidad que tengan las otras instituciones de estudiar las posibilidades y hasta donde el tema burocrático lo permita.
La propuesta podría extender el beneficio a otros sectores. “Con este proyecto no solamente nos dedicaríamos a cubrir esa necesidad, sino que también podemos cubrir las necesidades de aquellas personas que viven en áreas en que no es posible extender la línea porque es una solución muy costosa”, considera Castillo.
La OER no está inventando la rueda. El sistema prepago ha sido implementado con éxito en otros países de la región. Kingo Energy, empresa guatemalteca es una de las empresas pioneras en implementar este modelo de negocios y diseñar kits acompañados de una plataforma de gestión en nube para su funcionamiento. La información ha sido publicada por el sitio energiaestratégica.com.
La oferta de Kingo garantiza una generación y consumo descentralizado, limpio y eficiente. Sus kits incluyen energía solar y almacenamiento en baterías. La empresa asegura que “los usuarios pagan por códigos diarios, semanales o mensuales y pueden solicitar instalaciones y actualizaciones gratuitas del sistema”. Tal ha sido el éxito que sus servicios se han extendido a Colombia y Nicaragua.
Más allá de nuestra región, Simpa -una empresa de Engie- basada en India, también imita el atractivo modelo prepago. Pero en este caso, ofrecen un giro importante: estos pequeños pagos por el servicio de energía también se suman al precio total de compra del kit instalado y, una vez pagado por completo, el cliente es propietario del sistema.
Queda por ver qué empresas estarían interesadas en ofrecer estos servicios y qué modelo se ajusta de mejor manera al mercado panameño. El proyecto formaría parte de la Estrategia Nacional de Acceso Universal a la Energía (ENACU), iniciativa planteada por la Secretaría Nacional de Energía que tiene como propósito superar la frontera de la pobreza y desigualdad energética a más tardar en el año 2030.