Doce años contando la vida desde El Siglo. El periodismo con libreta y grabadora

Testimonio. Inicié mi carrera periodística en el diario El Siglo, en una sala de redacción donde se exigían primicias y textos de calidad, dignos de portada. No bastaba con informar: había que contar bien las historias.

Con libreta en mano, pluma y grabadora, salía cada mañana a buscar los hechos noticiosos y regresaba a la redacción con la memoria llena de retazos de vida. Luego, sentada frente a una máquina de escribir marca Olympia, transformaba esas vivencias en textos dirigidos a los miles de lectores de El Siglo, uno de los diarios de mayor circulación a nivel nacional.

Allí, junto a compañeros inolvidables, fui testigo del relevo de las máquinas de escribir por las computadoras y del paso de la impresión en blanco y negro al color, cambios que marcaron una nueva etapa en el periodismo panameño.

¿Cuál fue la historia que más me impactó? Es difícil responder. Cada caso era especial: algunos cargados de amor, otros profundamente dolorosos, como el de Virginia Gantes, a quien su exmarido le desfiguró el rostro con ácido.