Del susto a la angustia: la pesadilla de los damnificados continúa
- miércoles 14 de octubre de 2026 - 12:00 AM
El terremoto pasó, pero para muchas familias la pesadilla apenas comienza. Unas duermen bajo carpas, otras pasan las noches a la intemperie y muchas han tenido que refugiarse en casas de parientes. Todas enfrentan la misma angustia: perdieron sus hogares y ahora buscan un techo seguro donde protegerse.
Mientras el Gobierno moviliza materiales de construcción hacia las zonas afectadas, residentes de algunas comunidades aseguran que la ayuda todavía no llega. A la pérdida de sus viviendas se suman las réplicas y las lluvias, que hacen aún más difícil pasar la noche sin un refugio adecuado.
“Necesitamos carpas, comida y enseres”, claman moradores de Calidonia, en Soná, donde varias familias han improvisado espacios para dormir tras el sismo del viernes 9 de octubre. La preocupación también alcanza a los niños, pues los residentes alertan sobre casos de diarrea y piden que la asistencia llegue cuanto antes.
Ante esta situación, el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot) comenzó ayer a trasladar materiales de construcción desde sus depósitos en Milla 8, en Panamá, y Santiago, en Veraguas, hacia Los Santos, Herrera, Veraguas y Coclé.
Las cifras reflejan la magnitud de la emergencia. Durante una conferencia de prensa se informó que la plataforma del Miviot había recibido 2,800 reportes de afectaciones. Por su parte, el ministro para Asuntos del Canal, José Ramón Icaza, indicó que se han evaluado 3,637 familias y que unas 11 mil personas figuran entre las afectadas.
El balance también incluye más de mil viviendas afectadas, más de 600 centros educativos y 90 edificios gubernamentales, además de daños en vías y puentes. Asimismo, se reportan 27 personas con lesiones leves que reciben atención médica. Hasta el momento, las autoridades no han informado de víctimas fatales ni personas desaparecidas.
Para atender la emergencia, se han habilitado 33 albergues, mientras más de 500 funcionarios y voluntarios continúan desplegados en las zonas afectadas para inspeccionar viviendas, evaluar daños y brindar asistencia.
“Estamos trabajando sin descanso para ayudar a los damnificados”, afirmó el ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, durante una conferencia en la que se refirió a los dos fideicomisos destinados a atender la emergencia. También se anunció que parte del Gabinete se trasladaría desde hoy a las áreas afectadas.
La ayuda se mueve, pero la necesidad apremia. En el Parque Omar, en la capital, funcionarios y voluntarios organizan las donaciones coordinadas por el Despacho de la Primera Dama. Unos 60 colaboradores del Instituto Nacional de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano (INADEH) apoyan estas labores. Desde allí salieron seis camiones con donaciones hacia Herrera, Los Santos y Veraguas. También se entregaron 300 cajas de agua a la Gobernación de Veraguas y otras 200 en Soná, además de colchones para los afectados. Sin embargo, mientras estas ayudas llegan a distintos puntos, algunas familias siguen esperando asistencia para cubrir sus necesidades más urgentes.
Los hospitales también resienten el golpe. El Ministerio de Salud (Minsa) reportó más de 6 mil pacientes atendidos desde el terremoto y afectaciones en 66 de sus 842 instalaciones. Para reforzar la atención en las zonas golpeadas, recibió 16 carpas donadas por UNICEF que serán utilizadas como hospitales de campaña. Además, se han realizado 26 traslados aéreos y 118 por vía terrestre.
En Los Santos se trasladó un generador eléctrico al Hospital Cecilio Castillero para mejorar la atención de los recién nacidos, mientras se gestiona la llegada de dos módulos para reforzar los servicios neonatales. En Coclé, el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) habilitó tres albergues temporales y mantiene la entrega de agua, pañales, leche y otros artículos básicos.
El miedo también deja huellas. Aunque el terremoto ya pasó, las réplicas y la incertidumbre mantienen a muchas personas en alerta. El Mides reforzó el equipo de psicólogos de la Línea 147, que en los últimos días superó su promedio mensual habitual de 300 llamadas y 50 chats. Entre las principales afectaciones emocionales figuran el miedo, la ansiedad y la preocupación por lo que vendrá.