Cambio del modelo de títulos por competencias
- sábado 07 de noviembre de 2026 - 12:00 AM
Se está estableciendo una discusión interesante en relación que, si el título obtenido en las universidades, ya sean oficiales o particulares garantiza o no que la persona posea las competencias que requiere las empresas privadas para ser más eficientes en sus puestos de trabajo. A menudo se escucha a las empresas transnacionales decir que tiene una gran escasez de profesionales con títulos que no tienen las competencias que exige el mercado laboral. Pareciera que cada vez se acentúan más las grietas por la distancia que existe entre las competencias que posee el talento humano y las competencias que requieren los sectores productivos del país.
Hay que realizar el esfuerzo de reconceptualizar el paradigma actual, para desarrollar un modelo basado en títulos y carreras, a un modelo de competencias, que resulte de los aprendizajes y empleabilidad. Hoy en día estamos planteando crear una nueva dinámica para avanzar a un “Sistema Nacional de Inteligencia de Competencias”, donde debe focalizarse, en articular; universidad- empresa, formación técnica y Estado donde se desarrollen las competencias que requieren las empresas públicas y privadas, sin perder de vista cuáles son las competencias que se requieren y se deben desarrollar en el futuro. Unos de los problemas que estamos confrontando actualmente es que estamos estancados en seguir desarrollando el modelo tradicional que se basa principalmente en crear vacantes para la empleabilidad. El modelo moderno necesita garantizar la existencia del talento nacional para que pueda ocupar las vacantes que se están presentando.
Los gremios empresariales deberían focalizarse en desarrollar una política actual en transformar el modelo actual, accionando que pase de una capacitación laboral a una política pública de atracción de inversión basada en talento. Esto debe estar articulado a construir un “Sistema Nacional de Inteligencia de Competencias, conectado con la Agenda Nacional de Competitividad, que permita anticipar a 3, a 10 años las necesidades de desarrollar talento de en los sectores estratégicos.
El 65% de las empresas tienen dificultades para cubrir sus vacantes, según Manpower Group, (2026), también existen informe del Centro Nacional de Competitividad (CNC), que asegura la misma línea de acción, al igual que el Banco Mundial (BM), Organización Internacional del Trabajo (OIT), Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Todos mencionan la importancia que tienen las competencias para producir, innovar y atraer inversión.
Hoy en día se requieren competencias específicas para la formación académica, Se pueden resumir o clasificar en cinco grandes categorías: competencias digitales y de IA; alfabetización en IA, aplicación de modelos de IA, automatización, análisis de datos y transformación digital; competencias técnicas especializadas: ingeniería, manufactura, mantenimiento, logística, operaciones, tecnologías de información y servicios profesionales; pensamiento de alto nivel: pensamiento crítico, resolución de problemas y capacidad analítica, competencias socioemocionales: comunicación, colaboración, trabajo en equipo, adaptabilidad, aprendizaje permanente, profesionalismo y ética; competencias globales, especialmente inglés, comunicación intercultural y capacidad para trabajar en cadenas globales de valor.
El Ministerio de Trabajo (MITRADEL), tiene que jugar un papel trascendental estratégico por ser la responsable de la implementación de Políticas de Empleo que ayudan a fomentar el trabajo y a la intermediación laboral. A veces tienen vacantes que no pueden llenar por falta de profesionales capacitados. Esta institución dispone de información privilegiada para desarrollar y nutrir el modelo, el procedimiento es muy sencillo, registra las vacantes, establecen los perfiles y las habilidades técnicas, sociales y académicas que demandan las empresas.
Lo importante es que el nuevo concepto radica, en que la inversión extranjera no debe llegar primero al país para cubrir una necesitad, se debe saber con un inventario actualizado, un portafolio de vacantes, para saber si se cuenta con el recurso del capital humano para cubrir esas vacantes. La primera interrogante que debe surgir ¿tenemos el talento humano para cubrir esas vacantes que se requiere?.
La política de inversión, debe estar sujeta para anticiparse qué talento se requiere para atraer más la inversión. Esto significa que se debe empezar a formar el talento antes de que llegue el capital financiero para la inversión al nuestro querido Panamá. De seguir con el modelo tradicional se tiene el riesgo de traer inversión para contratar en puestos ejecutivo a extranjeros o trasladar sus inversiones a otros países. Para atraer inversiones para el capital del país, no solo hay que mejorar la intermediación laboral. Hay que conectar la inteligencia de inversión del MICI que necesita el país, con la información laboral que tiene el MITRADEL y articularlo con la formación académica como la técnica del INADEH, ITSE y las universidades. Importante en esta ecuación que no se puede quedar fuera, son los gremios empresariales porque ellos definen las competencias que requiere el mercado, juntos con los formadores de talentos que son los institutos, universidades, etc. El desafío es que hay que alinear estratégicamente, las instituciones de manera holística. Se puede lograr si se realiza sinergias entre los actores principales los ministerios, es decir interceptar el MITRADEL, MICI, MEDUCA, MEF y otros estamentos del Estado para convertir, esas informaciones en inteligencia estratégica para la inversión. El modelo de Singapur, demuestra el éxito que ha tenido (El Economic Development Board) alinea la inversión con la educación como un solo concepto, la intervención se enlaza con la inversión extranjera y el talento nacional.
Las empresas deben participar en la definición de las competencias y las instituciones educativas deben preservar su responsabilidad académica. Se debe acelerar los procesos de cambios en las instituciones de formación, por la rapidez que avanza las tecnologías, se debe establecer programas de certificaciones, formación dual, prácticas profesionales, microcredenciales, actualizaciones docentes, especialmente en los sectores estratégicos que se requieren para mejorar la competitividad del país. Estamos en el mejor momento para iniciar este cambio para dar el salto que requiere Panamá.