- miércoles 10 de noviembre de 2021 - 12:00 AM
El Bicentenario es el epicentro del inicio de la liberación Panamá, del coloniaje español lo que significa que fue un largo proceso de gestación y liberación. La pregunta sería que sucedió en esos 200 años. La respuesta muchos sucesos políticos, sociales y fundaciones de ciudades y poblaciones. Cambios en la forma de vida de la población indígenas.
Ante esta situación surge en el debate si España libero o esclavizo. La respuesta inmediata de los españoles es que ellos trajeron la civilización. La religión, costumbre, y el idioma. La segunda pregunta que hay que hacer cual fue el costo social de esa aventura. ¿Hubo buen trato con el indígena? ¿Las poblaciones indígenas cual fue su final, mejoraron o empeoraron? Lo primero en las Antillas la población indígena disminuyo por los trabajos forzados y por las enfermedades que trajeron los marinos españoles como la viruela. Frente a ese legado que ellos denominan la nueva civilización pasemos a analizar cómo y bajo qué condiciones justificaron esos cambios.
La verdad justificadora de la conquista es analizar cómo concibieron los españoles a todos los indígenas de la nueva llamada América ser concebida. No hay duda que ni fueron considerados iguales de allí encontraremos las respuestas a las preguntas previamente presentadas. España era la región más atrasada de Europa y apenas había logrado su unidad territorial. Y antes que eso ya había llevado la expulsión de los impuros: los musulmanes y judíos. Una labor considerada por ellos sanitaria.
La conquista fue desigual y sin embargo, los teóricos españoles mencionan de su digno amor y entrega al indígena. Para ello, debieron elaborar una teoría mágica, pero creíble que no pareciere obra de un artificio. Con ribetes filosóficos y entonces desterraron al filósofo Aristóteles que en su obra escrita hace 2,000 años fue el sustento teórico real y no fantasioso.
Entonces Juan Gines de Sepúlveda retomo de tajo esa teoría y las acomodo a la nueva realidad. Entonces pudieron justificar la inferioridad del indígena argumento que era no un ser humano. Por el contrario era un ser para el trabajo manual, pobre y oscuro. Era un animal, ni más ni menos. Entonces los sabios españoles de la retirada península evocaron con ardor de un ingrato esquema esclavizador que el indígena no tenía alma. Pues en esa época así, se pensaba de las bestias. La diferencia entre una vestía desnuda y un alto barón español construyeron la teoría degradante que el extranjero invasor era el del poder legado Dios. Acercándonos un poco más a la teoría encontramos a Juan Jines de Sepúlveda y el genio del genocidio indígena levanto su mano con la obra la Política de Aristóteles escribió: Tratado sobre la Justa Guerra contra los Indios. Y con gran orgullo europeo: ‘TODOS AQUELLOS QUE DIFIEREN DE LOS DEMAS TANTO COMO EL CUERPO DEL ALMA O EL ANIMAL DEL HOMBRE Y TIENE ESTA DISPOSICIÓN TODOS AQUELLOS CUYO RENDIMIENTO ES EL USO DEL CUERPO, Y ESTO ES LOS MEJOR QUE PUEDE APORTAR SON ESCLAVOS POR NATURALEZA.'
Así, quedó cerrado el negocio de la explotación del indígena era para los españoles un servil animal de carga. Construida la trampa y erigida la superioridad racial no había más excusa para la asolada contra las poblaciones indígenas. A este respecto Abelardo Ramos escribe lo siguiente: ‘Durante el primer periodo de la conquista y la colonización, se procedió a la destrucción de las indias, según la expresión del padre Bartoléeme De Las Casas. La pasión áurea largo tiempo contenida, por un lado…equivale al arrasamiento virtual de las religiones autóctonas, con sus templos e imágenes y al despojo de todos los metales religioso con tipo con fines de culto de la aristocracia nativa.
Posteriormente se impuso la necesidad de la explotación de las minas allí donde las hubiera, la exigencia de una mano servil o esclava se impuso… De este modo apareció el servicio personal forzado llamado en el Perú la Mita. Las condiciones monstruosas del trabajo en las minas y los cambios climáticos redujeron la población a cifras de mortalidad trágica. (Ramos Abelardo. Historia de la Nación Latinoamericana. p. 69)
Cómo se podía conjugar que de la santidad hubiese surgido la esclavización del indígena. Como diría Ramos extraer violentamente a las familias de sus labores agrícolas y destruir su cultura y enterrarlo en las minas para la explotación minera y con ello el más cruel sufrimiento humano. Esta fue la verdad de la conquista de los pueblos de América. Igual que lo sucedido con los Aztecas, Mayas e Incas. Todo la cultura milenaria fue cortada de un tajo. Por eso es importante en Bicentenario hablar y dar a conocer la verdadera conquista y el sufrimiento de los indígenas en manos de los conquistadores.